¿A dónde y cómo se mueven los insectos?

Autores: Julliana W. Barretto, Lizbeth González Gómez & Federico Escobar
Red de Ecoetología, Instituto de Ecología, A. C.

El movimiento en el mundo animal es una actividad que garantiza la supervivencia de las especies pues les permite encontrar alimento, nuevos ambientes y pareja para la reproducción. Los animales se mueven de diferente manera, de acuerdo con su estilo de vida y dependiendo del tipo de ambiente en que viven, pueden nadar, caminar o volar. En el caso de los insectos, la mayoría de las especies conocidas poseen dos diferentes mecanismos de locomoción: caminan usando sus patas y vuelan usando sus alas. Gracias a la capacidad de combinar el vuelo con el desplazamiento terrestre, los insectos han conquistado con éxito la mayoría de los ambientes del planeta. A pesar de su tamaño, los insectos pueden moverse grandes distancias y su capacidad para moverse está relacionada con características morfológicas particulares, como el tamaño y forma de las alas y de las patas.

 

Figura 1. Variación morfológica de las alas y las patas de los insectos. Fotos: Google®.

Figura 1. Variación morfológica de las alas y las patas de los insectos. Fotos: Google®.

El movimiento de los insectos también depende de las características físicas del hábitat donde viven, así como del paisaje en el cual está inmerso dicho hábitat, lo cual puede facilitar o restringir el movimiento de los individuos. Por ejemplo, se conoce que algunas especies de mariposas son incapaces de abandonar el bosque conservado donde nacieron debido a que necesitan de las condiciones de temperatura y humedad que brinda la cobertura forestal continua. Por otra parte, se conoce que otras especies no están limitadas a un tipo de hábitat específico y son capaces de cruzar tanto ambientes naturales como áreas ocupadas por actividades humanas, como cultivos y pastizales. Una de las características de los paisajes que facilita la movilidad de los insectos y de otros animales para llegar a distintos lugares es la presencia de corredores biológicos, definidos como líneas de vegetación que conectan ambientes similares, así como la avenida principal conecta el centro de la ciudad con otras colonias. En paisajes en donde queda muy poco del hábitat original, algunas especies utilizan los corredores biológicos como la ruta más segura, y quizá la única para desplazarse en búsqueda de alimento o sitios para reproducirse.

Figura 2. Corredores biológicos que conectan fragmentos de bosque. A) Representación de un paisaje fragmentado por presencia y actividad humana (ganadería y cultivos). B) Corredor ecológico natural. C) Corredor ecológico artificial construido sobre una carretera para permitir el paso y evitar la muerte de animales silvestres por atropellamiento. Fotos B y C: Google®.

Figura 2. Corredores biológicos que conectan fragmentos de bosque. A) Representación de un paisaje fragmentado por presencia y actividad humana (ganadería y cultivos). B) Corredor ecológico natural. C) Corredor ecológico artificial construido sobre una carretera para permitir el paso y evitar la muerte de animales silvestres por atropellamiento. Fotos B y C: Google®.

A través de los estudios del movimiento de los organismos los biólogos pueden saber la manera como utilizan el paisaje. Un ejemplo de cómo dos especies de insectos sigue estrategias de movimiento diferentes en el paisaje lo encontramos en el bosque mesófilo de montaña cercano a la ciudad de Xalapa. En este ecosistema habitan dos especies de escarabajos que se alimentan del excremento de vertebrados: Deltochilum mexicanum y Dichotomius satanas. La primera especie reside y se mueve preferentemente en el interior de los remanentes de bosque y utiliza los corredores de vegetación para desplazarse en el paisaje. Al mantenerse dentro del bosque, los machos y las hembras de Deltochilum mexicanum incrementan la probabilidad de encontrarse y aparearse, por lo tanto, sus poblaciones pueden llegar a ser de tamaño grande. Sin embargo, sus actividades se ven limitadas por la extensión de las áreas de bosque. Por lo tanto, en caso que ocurra algún cambio drástico en el ambiente, como quemas o tala de árboles, ésta especie podría verse seriamente afectada. En cambio, la segunda especie, Dichotomius satanas, se mueve por todo el paisaje y puede cruzar las plantaciones y los potreros para llegar a otros fragmentos de bosque. Moverse usando diferentes ambientes reduce la competencia por el alimento y le permite alcanzar nuevos territorios.

La presencia de insectos en los paisajes de uso humano es de gran valor para los ecosistemas y las actividades productivas, ya que estos organismos están involucrados en la polinización, el control biológico de plagas y el reciclaje de nutrientes. Por tal razón, los biólogos a través de estudio de la ecología del movimiento se han interesado por conocer de qué manera y hacia dónde se mueven los insectos. Estos estudios, son fundamentales para el desarrollo de estrategias de conservación que permitan mantener poblaciones sanas y viables, beneficiando las funciones del ecosistema. Además, el estudio de la ecología del movimiento resulta en una herramienta para el monitoreo de insectos de importancia económica relacionados con la salud humana y el control de plagas.

Figura 3. Diferencias en el movimiento de dos especies de escarabajos en el bosque mesófilo de montaña cercano a Xalapa, Veracruz. Deltochilum mexicanum se mueve preferentemente dentro de los fragmentos de bosque (A). Dichotomius santanas no tiene preferencia por algún tipo de vegetación, siendo capaz de moverse tanto en áreas bosque como en zonas con actividad humana (B).

Figura 3. Diferencias en el movimiento de dos especies de escarabajos en el bosque mesófilo de montaña cercano a Xalapa, Veracruz. Deltochilum mexicanum se mueve preferentemente dentro de los fragmentos de bosque (A). Dichotomius santanas no tiene preferencia por algún tipo de vegetación, siendo capaz de moverse tanto en áreas bosque como en zonas con actividad humana (B).