México, 6 de octubre.- Esta es la secuela a la cinta de culto Blade Runner producida en 1982 y dirigida por Ridley Scott. En esta ocasión las riendas del proyecto están a cargo del realizador francés Denis Villeneuve, conocido por su excelente trabajo en filmes como Prisioners, Sicario y The Arrival.

Esta película tardó en llegar 35 años al cine y vale totalmente la espera.

Los realizadores durante todo este tiempo estuvieron en búsqueda de una historia que valiera la pena ser contada. Los guionistas Hampton Fancher y Michael Green nos presentan una historia que se cocina a fuego lento, con una corrida de casi tres horas de duración nos permiten observar este mundo que ha cambiado radicalmente a lo que conocíamos, después de 30 años en el 2049  ya es permitido la utilización de replicantes en la tierra pero solo para labores físicas, dejando la intervención de los Blade Runners solo para “retirar” modelos viejos. Es aquí donde “K” (Ryan Gosling) comienza a descubrir algo fuera de lugar, su investigación lo lleva a desenterrar los hechos ocurridos en el 2019 -la primera cinta- donde estuvo envuelto el ex agente desaparecido Rick Deckard (Harrison Ford). Ahora “K” tiene que revelar la verdad aun si destruya las concepciones de la humanidad.

Hablar de esta cinta es toparse con spoilers constantes, cada escena está construida para revelar algún detalle que cambia la concepción que teníamos desde un principio. Esta secuela abre una brecha entre los cinéfilos y los recién llegados a este mundo creado por Philip K. Dick, principalmente por el tiempo de proyección que en ocasiones se siente sobrada en escenas y otras veces se arrastra sin mucha “acción” narrativa, detalles que hemos aprendido a amar de la primera entrega.

Visualmente está extremadamente bien realizada. El trabajo del fotógrafo Roger Deakins  es impecable, cada escena es perfectamente iluminada y encuadrada, la paleta de color es increíblemente rica presentándonos un mundo que busca más ser iluminada por neón que por la luz del sol.  Deakins hace uno de sus mejores trabajos en su carrera y es totalmente seguro que sea nominado al Oscar. Por su parte, el departamento sonoro viene a cargo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch suplantando al genial Vangelis y su enigmático estilo. Ambos compositores hacen un trabajo increíble al tratar de capturar el espíritu de la cinta original y proponiendo una evolución sonora verosímil al mundo decadente de Blade Runner.

El elenco es un increíble ensamble comenzando por Ford y Gosling que hacen una excelente mancuerna. Jared Leto hace un trabajo perfecto como Neander Wallace, creador de los nuevos replicantes y portador de una complejo de Dios sin precedente, además de las participaciones de Robin Wright, Dave Batista y Ana de Armas.

Blade Runner 2049 es un verdadero regalo cinematográfico. Su realización como su historia es autocontenida dentro de sí misma, sin levantar propuestas para más secuelas, solo existe, algo extraño hoy en día en este tipo de blockbusters.  Si usted es fan de la cinta original, este será un regalo de los dioses pero sí deja un poco abandonados a los recién llegados a este mundo. Mientras tanto no deje pasar la oportunidad de presenciar una de las verdaderas razones por las que vamos al cine: para ver una obra de arte ser revelada ante nosotros.

Agencia