Madrid, 10 de octubre.- En 1982 Ridley Scott marcó un antes y un después en el género de la ciencia ficción con Blade Runner. Una distopía cargada de melancolía, lirismo y dotada de un contexto estético y argumental que convirtió el título en mito. Y otra de las fortalezas del filme fue la ambigüedad en la que se movían sus personajes, tanto en el plano moral como en relación a su verdadera naturaleza. En este sentido, la gran pregunta que llevan 35 años haciéndose millones de cinéfilos, y que esperan resolver en la secuela, es la siguiente: ¿Es Rick Deckard humano o es un replicante?

En la novela de Philip K. Dick en la que se basa Blade Runner, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Deckard supera con éxito el text Voight-Kampf(que utiliza una serie de preguntas diseñadas para identificar y cazar a los androides). Para Dick, por tanto, el caso está cerrado. Pero en el filme este extremo no está nada claro ya que cuando Rachael (la amante replicante de Deckard interpretada por Sean Young) le pregunta si él ha pasado la prueba… no responde.

El sueño del unicornio de Deckard, la teoría del sexto replicante, el unicornio de papel que le deja en su casa Gaff, ese brillo rojo en los ojos, ese silencio cuando le preguntan por el test de Voight-Kampff… los partidarios de una u otra opción siempre encontraban algún argumento presuntamente irrebatible a su favor en alguno de los hasta ocho montajes diferentes de la película para afirmar que el cazador de replicantes es en realidad uno de ellos… o no, simplemente es un humano hastiado de su trabajo.

LAS LUCHA DE FORD Y SCOTT
La pregunta ha enfrentado durante décadas a los seguidores de Blade Runner… y también a sus propios protagonistas y creadores. Es más, ni siquiera Harrison Ford, el actor que da vida al personaje, ni Ridley Scott, director de la primera película y productor ejecutivo de la secuela, se ponen de acuerdo.

Así, mientras Scott ha reiterado en varias ocasiones que para él Deckard es un replicante, Ford insiste en la naturaleza humana de su personaje. Y en el término medio se instala Hampton Fancher, guionista de la película y de su continuación,Blade Runner 2049, que prefiere dejar la pregunta en el aire.

“Esa fue la principal fuente de discordia entre Ridley y yo en aquel momento”, afirmó Ford en una entrevista concedida en 2001 a BBC One’s.

“Pensé que el público merecía tener a un ser humano en la pantalla con el que pudieran establecer una relación emocional, pensé que había convencido a Ridley, pero al parecer tenía todavía sus reservas al respecto. Creo que quería tener ambas cosas a la vez”, dijo el mítico actor.

Un año antes, en un documental de Channel 4, titulado On The Edge Of Blade Runner’ (2000), Scott dio su versión: “Es un replicante”.

Una respuesta contundente que ha repetido en varias ocasiones desde entonces, e incluso en alguna ocasión, como en la entrevista que concedió la revista Wireden 2007, con motivo del 25 aniversario del estreno, aseguró ese punto estaba decidió desde el principio.

CUESTIÓN DE MONTAJE
Por su parte, el director de la secuela Denis Villeneuve, prefiere no decantarse de un lado u otro y asegurar que la propia película se beneficia de esa ambigüedad.

Así, y rescatando sus dos versiones favoritas de la película, la que se estreno en los cines, asegura que se puede afirmar una cosa u otra.

“La original es la historia de un ser humano que se enamora de un replicante. Y el montaje del director es una historia de un replicante que descubre su verdadera identidad”, señaló en una entrevista con IndieWire.

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