A Raquel Torres Cerdán, la antropóloga, la maestra, la cocinera, la empresaria, la guardiana y transmisora de valores
culturales y gastronómicos xalapeños, a la escritora…

Dilectos amigos, amigas: Hoy arrancamos la última hoja del calendario 2017, ¡ya llegamos! Ahora, los recuentos. ¿Hicimos propósitos? ¿Los cumplimos? ¿Llegamos juntos los que éramos, sufrimos bajas o llegaron nuevos personajes a nuestra vida? Adaptarse, soltar o recibir, eso es lo que corresponde. Por de pronto, le invito a que pongamos lo mejor de nosotros mismos, nuestro mejor esfuerzo y compromiso y que enfoquemos nuestros propósitos no sólo para el año que comienza, sino para nuestro futuro, toda vez que es en el presente donde se fincan las bases, en mucho de lo que serán los tiempos por venir…

De los logros de este año, celebro consolidar, a mayor escala, la elaboración en casa de la composta* que inicié hace dos años en un pequeño recipiente, ahora se elabora en una gran maceta de barro que me obsequió Don Ramón (+), entrañable concursante de Fachadas y Balcones Floridos, de la calle Rébsamen. Los resultados están a la vista: Plantas vigorosas, saludables y de hojas relucientes.

*Se conoce como Composta al abono orgánico que resulta del proceso de descomposición, degradación microbiana o mineralización de los desperdicios orgánicos, vegetal y animal. Regula el pH para mantener la humedad y da mayor rendimiento a las plantas.
Así como la navidad tiene sus costumbres y símbolos de acuerdo a cada país, región o cultura: El árbol de navidad, la ´rama´, las posadas, los villancicos, la piñata, mecer al acostar al Niño Dios, la Flor de Nochebuena, el ponche de frutas y la Cena de Navidad; la celebración de Fin de Año también tiene sus singularidades.

Hoy día, y producto de la globalización rampante que vivimos, incorporamos a las nuestras, costumbres y ritos ajenos. En la Navidad mexicana, también hay tradiciones semejantes del mundo cristiano, tales como: 1) Comer doce uvas a la media noche, una por cada campanada, mientras se pide un deseo; 2) Usar ropa interior color rojo para el amor o amarillo para atraer el dinero; 3) Pasadas las doce campanadas, dar fuerte un primer paso con el pie derecho, como muestra de que se vencerán los obstáculos; 4) Si se quiere viajar durante el año, tener lista una maleta y salir con ella a dar una vuelta, pasada la media noche; 5) Barrer la casa de adentro hacia afuera, para ‘sacar’ las impurezas’ y alejar la mala suerte, como una forma de purificación espiritual. 6) Vestirse de blanco para atraer buenas energías, 7) Encender velas para pedir bendiciones y agradecer de antemano favores y la buena fortuna. 8) Así como “La Rama” se canta durante nueve días antes de Nochebuena, “El Viejo” es una tradición jarocha para despedir el Año Viejo y recibir el Año Nuevo…

Una versión consiste en confeccionar un ‘hombre viejo’ con cartón, papel maché u otros materiales. Se rellena de cohetes y a la medianoche se le quema. En otra versión a ese viejo de cartón o trapo, se le viste con pulcritud, se le ponen zapatos y hasta sombrero; o bien puede ser una persona a la que se le caracteriza, con barba blanca de algodón, bastón e indumentaria de viejo y, acompañado de un grupo de amigos o familiares, visita las casas bailando y cantando la canción del viejo y al final pide “Una limosna para este pobre viejo/ que ha dejado hijos/para el Año Nuevo”. Por hoy, sólo me resta desearle ¡Un feliz arribo al Año Nuevo, 2018! xalapaflorida@hotmail.com

Y que esto y que lo otro ¡salud!

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