El cristianismo es la religión de mayor número de creyentes en México. Y dentro de él, la religión católica, la de mayor número de feligreses. Porque nací en el seno de una familia católica, aprendí, practiqué y transmití a mi siguiente generación, muchos de sus ritos y costumbres, entre ellos las celebraciones de la Noche Buena y la Navidad. Obviamente, el catolicismo en nuestro país y en cada región del mundo donde existe, es objeto de una hibridez cultural que se manifiesta en muchos aspectos de la celebración del nacimiento del niño Jesús.

La gran variedad de culturas prehispánicas, su particular cosmovisión, la vastedad y riqueza en los productos de la tierra, bebidas y alimentos, la indumentaria, el clima y hasta el carácter, enriquecieron sin duda las celebraciones religiosas y otras, adoptando la ´nueva´ información a su realidad. De modo que algunas de las manifestaciones se acendran y perduran y otras van desapareciendo. Ya ubicada en el tiempo y el espacio, mencionaré algunos de los símbolos y costumbres de estas fiestas de Navidad:
El árbol de navidad, la ´rama´, las posadas, los villancicos, la piñata, mecer al acostar al Niño Dios, la flor de nochebuena, el ponche de frutas, los regalos y la cena de navidad.

México aportó al mundo, para la celebración de la navidad: la ´flor de pascua´, ´flor de navidad´´, ´flor de nochebuena´, conocida también como la ´corona del Inca´. Es una especie de la familia Euphorbia pulcherrima nativa del sureste de México, al parecer, de Oaxaca cuyo nombre en náhuatl es cuetlaxochitl y significa “flor que se marchita” o “flor de cuero”. Sin embargo, en el mundo se le conoce como poinsettia, por el apellido del primer embajador norteamericano en México, Joel Roberts Poinsett, quien, por cierto, se llevó la flor al país vecino del norte y la patentó, allá por el año de 1825.

Con todo lo que esto signifique como una pérdida y falta de valoración oficial de lo que es nuestro, la flor enriquece de manera muy importante esta celebración decembrina.

Y para nuestro consuelo, en nuestro país todavía existen otras veinte variedades de la flor, silvestres la mayoría y por estas fechas tiñen de rojo los campos de Morelos, Michoacán, Puebla, Ciudad de México, Jalisco y Estado de México.

Otro elemento es la piñata -originaria de China- en forma de estrella de siete picos que significan los siete pecados capitales, por lo que romperla -con un palo- significa vencerlos. De ella caen dulces y frutas como signo de bendiciones. Siempre es alegre escuchar los estribillos “Dale dale dale, no pierdas el tino…”

La rama es una tradición jarocha que se ha extendido a estados como Campeche, Tabasco, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo. Consiste en adornar una rama con cadenas de papel de china y faroles, reunirse niños, jóvenes o familia y visitar casas entonando cantos que anuncian la venida del Niño Dios. Al final piden un aguinaldo que puede ser dinero o dulces y re retiran con el estribillo: “Ya se va la rama por la obscuridad/deseándole a todos Feliz Navidad”. La Rama se lleva por 9 días, del 16 al 24 de diciembre, coincidiendo con…

Las Posadas. En memoria de ´la huída´ que realizaron José y María embarazada, para salvar la vida de Jesús, un grupo de amigos, afuera de la casa, solicitan asilo para la sagrada familia a través de cánticos, hasta convencer a los anfitriones, quienes finalmente abren la puerta cantando: “Entren Santos peregrinos, peregrinos/reciban este rincón/ que aunque es pobre la morada, la morada/os la doy de corazón” ¡Hoy por hoy, le deseo una Feliz Navidad! xalapaflorida@hotmail.com

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