Xalapa, Ver. 4 de marzo.- Mezcaleros de Oaxaca señalan que en el mercado no hay mezcales buenos ni malos, sino distintos sabores para el paladar muy particular de cada persona, y en el saberlo degustar estriba la diferencia.

De visita en Xalapa para presentar la marca “Casa Orazal”, cuya destiladora está en San Pedro Teozacoalco, Oaxaca, destacan la importancia de este producto, que se elabora a partir de agaves no cultivados por el hombre, sino generados por la propia naturaleza, que nacen en el monte, y cuya elaboración, conocida como ancestral, es sin químicos, y como se hacía siglos atrás.

Julián Lázaro, mezcalero, señala que hay tres tipos de producir mezcal: industrial, que se apoya en la tecnología computarizada y eléctrica; el artesanal, que hace uso de la tecnología eléctrica, y el ancestral, que conserva la manera original de producción, 100 por ciento manual y natural.

“Nosotros manejamos tres tipos de agaves: Cultivable, semi cultivable y el silvestre totalmente, eso hace la diferencia de nuestro mezcal a muchas otras marcas, no son agaves sembrados por la mano del hombre, sino que nos los da la naturaleza”.

Celebra que en ocho o diez años el mezcal pasó de ser una bebida para clases más bajas, a las más altas, al darse a conocer la complejidad de su producción pues se requiere muchos años para que el agave alcance la madurez.

“Cuando se dio a conocer el proceso de cómo se obtenía, se dieron cuenta que es una bebida que compite con las mejores bebidas del mundo, como un buen whisky o un buen vino, sabiéndolo degustar”.

Se debe saborear el néctar del mezcal

Beatriz Lázaro, mezcalera, reconoce que el mezcal se convierte en un producto gourmet, por decirlo de alguna manera, al considerarse que su materia prima es bastante escasa y no cualquiera lo puede elaborar.

“Para consumir un buen mezcal primero hay que olerlo, determinar su aroma, después enjuagar la boca, para quitar los sabores, finalmente probarlo, saborearlo, no tomarlo de golpe como estamos acostumbrados sino saborear realmente el néctar del mezcal”.

¿Cómo distinguir un mezcal bueno de uno malo?

-Pienso que no hay mezcales buenos ni malos, hay mezcales que te gustan, a mí me gusta uno en especial, este es de mi gusto, a lo mejor al que a mí me gusta a él no le gusta, pero no es malo, para mí no hay mezcales malos, hay mezcales que me gustan”.

Beatriz Lázaro invitó a consumir el mezcal “Casa Orazal” porque al ser su proceso de elaboración completamente ancestral y natural, no se le agrega ningún químico, “son procesos enseñados de generación en generación, que se han ido perdiendo, por el uso de tecnología, por la facilidad del proceso que nos permite mayor utilidad, nosotros lo que buscamos es aprender a saborearlo o degustarlo”.

Julián Lázaro señala que la casa destiladora de esta marca se encuentra en San Pedro Teozacoalco, Oaxaca, y la distribuidora mayor en la capital del estado vecino, además de que hay puntos de distribución en Tehuacán y Puebla, y en próximos días se abrirá otro centro de distribución en Xalapa, por lo que en unos días más se encontrará en el mercado local.

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