LA PRENSA Y EL GOBIERNO

Sentarse a la mesa con un presidente de la Republica, gobernador o alcalde no debería ser para un periodista más que la mejor manera de estar informado y de mantener una interrelación que no debería comprometer en nada a ninguno de las dos partes.

Desde luego que existen puntos de vista radicales, y respetables, que sostienen la tesis de que para permanecer puros y castos no debe existir ningún acercamiento con los gobernantes. Insisto, muy respetable. Lo que ya no es válido es la doble moral, el proceder “poblano” de tirar la piedra y esconder la mano, porque muchos de los que hoy se autonombran enemigos de anteriores regímenes, anduvieron en franca corretiza de los ex gobernadores buscando “audiencia”; es más están registrados con los mandatarios en las fotografías del archivo de la CGCS, durante las tertulias del siete de junio y del brindis de diciembre; sin embargo piensan que fueron durante esas reuniones invisibles, o que nadie lo recuerda.

EL DELGADO HILO ENTRE LA COMUNICACIÓN Y EL ENTREGUISMO

Para quién se interesa por la información, no hay mejor manera de sondearla que conversando con quienes dirigen las políticas nacionales, estatales o locales.

Para quienes no navegan con una bandera de mesías de la información, que son capaces –dicen- de sostener sus empresas a base de multiplicar el papel y la tinta y dando de comer a sus empleados panes milagrosos; es decir para quienes sí requieren de dinero para sostener sus empresas y dar empleos, el acordar de manera directa con el mandatario sobre las estrategias de difusión es el mejor sistema. Estamos hablando de una relación institucional; hay quienes van más allá y se han enriquecido aprovechando gracias a la buena amistad con los mandatarios, cuestión de estilos.

LA INSANA DISTANCIA

La relación entre la prensa y los gobernantes ha ido deteriorándose de manera vertiginosa en el país y sobre todo en Veracruz, a nivel estado la interrelación con el gobierno es nula. Ni siquiera ha sido emitido algún pronunciamiento de solidaridad ante las agresiones a medios de comunicación o reporteros; incluso los periodistas asesinados no han sido merecedores de una esquela oficial. Esa situación no es sana desde luego, pero es respetable, pues a cada mandatario le asiste el derecho de marcar sus políticas y de que sean ejecutadas por sus subalternos.

FUERA DE ACÁ

Dentro del género de la caricatura nacional existió un destacado caricaturista que se distinguió por su habilidad para el trato con los presidentes y funcionarios, se firmaba como “Marino”.

Para el genial caricaturista, Marino Sagástegui Córdova, la interrelación con el poder no fue nunca un impedimento para ser siempre un ácido crítico del sistema.

Marino nació en la selva de Perú, en una de las regiones más marginadas del planeta. Junto con su hermano Oswaldo emigró a los Estados Unidos y después a México, en donde a través de Excélsior (el periódico más leído en esos tiempos) hizo una de las carreras más impresionantes dentro del género de la caricatura.

“Gracias a Dios he podido viajar por todo el mundo y he conocido a gente muy importante, considero que he sido feliz”, comentaba el citado cartonista; quién logró en diversas ocasiones reunir a los caricaturistas nacionales con los presidentes de la república en turno.

Dentro del anecdotario de esas reuniones, es celebre la anécdota cuando uno de los asistentes dibujó el rostro de Salinas de Gortari en una azucarera de la mesa, que tenía dos enormes asas que terminaron siendo las orejas del entonces presidente. O cuando el propio Marino preguntó a Vicente Fox si “Él era el esposo de la presidente Martha Sahagún”. Quizás este tipo de bromas pudiera ser el motivo de que ya no se volvieran a realizar esas “gratas reuniones”.

HONOR A QUIÉN HONOR

Destacado en el tema de la relación gremial e institucional fue el trabajo del maestro David Carrillo, quien junto con grandes cartonistas como Rogelio Naranjo, Abel Quezada, Jorge Carreño, Rius, Magú, Heras, Ernesto Gasp (entre otros maestros), no solamente dio forma hace cuarenta años al Club de Caricaturistas, que después se convirtió en La sociedad Mexicana de Caricaturistas; sino que también gestionó un edificio Sede, que fue otorgado en Comodato por el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado en el año de 1987.

El edificio cedido a custodia de los caricaturistas está ubicado en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México y es uno de los más importantes del primer cuadro, se trata del “Antiguo Colegio de Cristo”, asentado en la calle de Donceles.

Bajo sus cimientos existen vestigios del Templo Mayor, y en su interior hay dos ventanas arqueológicas, en una de ellas se pueden apreciar restos del célebre acueducto que inundó ese Valle por un error de ingeniería.

Es claro que el maestro David Carrillo hizo un gran trabajo, mismo que perdura después de treinta años.

Actualmente el edificio Colonial sigue en custodia de los cartonistas nacionales, y está pasando por dos procesos relevantes e históricos: El primero es una restauración estructural y arquitectónica total, con inversión millonaria del Gobierno de la Ciudad de México, y el otro es el trámite de firma de un nuevo Permiso Temporal Renovable (PTR, antes comodato) por treinta años más.

Para estas dos decisiones; el gobierno de Miguel Ángel Mancera (dueño del inmueble); realizó un trabajo previo de supervisión; lo hizo como debe realizarse, sin notificar, recorriendo el inmueble como cualquier turista, sin que nadie supiera que algunas autoridades visitaban el Museo y Sede.

La prueba fue superada y fue reconocida por parte de las autoridades de la Capital del país la trascendente labor que la SMC desarrolla para la difusión de su histórica área del periodismo. La SMC, posee por ejemplo el acervo gráfico de caricatura más importante de Latinoamérica.

Los actuales integrantes de la SMC, han cumplido con esto al esfuerzo y la memoria del maestro Carrillo.

USTED DISCULPARÁ

El gremio se mantiene en pie de lucha y generando crecimiento, contra viento y marea.

Vaya mi reconocimiento a los destacados cartonistas que han contribuido a través de los años para que la caricatura y los caricaturistas sigan vigentes: Al actual presidente nacional Terrazas, a “Pedro Sol, al maestro Eduardo Gómez, a los maestros Castrux, Iracheta y Luis Carreño, por citar a algunos.

Mayor reconocimiento aún para los cartonistas de la SMC veracruzanos, quienes se han sostenido congruentes y fuertes: Alberto Morales, Nicanor, FM, Adrián, Jobín, Moraliux, Guillermo Miranda, Rossete del Puerto, Carlos Cuevas de Poza Rica, Rochagarfias de Orizaba.

“La caricatura no se devalúa no se desliza”. Vienen cosas buenas para el gremio veracruzano, eso que ni qué.