No sé en cada caso, pero en el personal cuando se nos ocurría decir alguna majadería en casa o frente a alguna dama, no faltaba el adulto que nos reprendiera diciéndonos que “no estábamos en una cantina.”

Con esa formación nos quedó claro que existe un sitio para cada léxico; y que las vulgaridades no son para expresarlas en cualquier lugar.

La reflexión va en referencia al caso de Eduardo de la Torre Jaramillo; que dijo que algunas acciones del Congreso son “onanismos” … faltó que alguien le dijera que no estaba en un tugurio para usar un lenguaje tan bajo.

LAS COSAS COMO DE QUIEN VIENEN

¿Quién es Eduardo de la Torre Jaramillo para descalificar desde una cafetería al Congreso de Veracruz? No es nadie, su calidad moral está en el subsuelo; además no es el indicado para dar cátedras legislativas.

Por si tuviéramos dudas de su falta de probidad, se le ocurrió la charada de calificar de “onanismos” las accionas de los diputados. Con lo que quedó en evidencia que carece de educación; pues utilizar un sinónimo de masturbación delante de las reporteras habla de su nula formación. Lo dicho, estamos viviendo una política de letrina.

PLAGA DE PARROQUIA

Por cierto, a Toño Ballesteros habrá que reconocerle su paciencia de santo. Ballesteros es el dueño de la Parroquia de Enríquez; en donde a diario le caen personajes como el jilguerillo Jaramillo (salió en verso y sin esfuerzo); que a cambio de consumir dos o tres cafés (de los más baratos), les invaden las áreas de los comensales para hacer sus conferencias de prensa; para colmo de males los reporteros solamente ven a los “conferencistas” sopear su café, porque son incapaces de invitarles siquiera un vaso de agua. Es claro que no tienen obligación de pagarles un café o un desayuno a la prensa, pero sería bueno que si no lo hacen tengan la educación de que ellos tampoco consuman nada… porque se ven muy miserables y tacaños.

Que tengan por seguro que si no consumieran sus noventa pesos de cuenta, no los correría del lugar Ballesteros, es demasiado decente como para eso.

CHINO DE LA BUENA SUERTE

Los tribunales resolvieron a favor de que le sea devuelta su Notaría a Flavino Ríos Alvarado, debido a que fueron violentados sus derechos.

Como recordamos Rogelio Franco siendo Secretario de Gobierno realizó la cancelación de la patente, como parte de la persecución a Flavino.

Y es que la capacidad de hacer daño del desgobierno pasado no tenía límites. Por lo tanto no bastó con encarcelar al “Chino”, tenían que desacreditarlo y quitarle su patrimonio.

Pero le fue mejor que al empresario porteño a quién después de quitarle lo más que pudieron de dinero teniéndolo en la cárcel; casualmente al salir libre se le incendiaron “por accidente” sus locales de hamburguesas; que era lo único que le quedaba para sobrevivir dignamente, cuanta saña.

¡Pero hay un Dios!

¿SERÁ MAÑA?

Con la recomendación de no realizar el Carnaval, que Gonzalo Guizar hizo al alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza; el diputado local del chiquipartido PES, juega a ganar-ganar.

Si lo suspenden podrá presumir que fue gracias a su llamado a la prudencia, si se realiza y no pasa nada dirá que fue porque su oportuno pronunciamiento generó que metieran más seguridad; y sí se realiza y pasa algo (por desgracia), podrá rasgarse las vestiduras y acusar de que él se los advirtió.

La estrategia es buena, que lastima que sea tan grotesca y a costa de un tema tan sensible… ¿O será que su miedo es auténtico?

¡LE HACE CUZ CUZ!

Grave, muy grave resulta el hecho de que un representante popular como lo es Guizar Valladares prefiera bajar las manos ante la delincuencia y en lugar de cabildear para brindar mayor seguridad a los habitantes de su natal Coatzacoalcos, prefiera recomendar que no se lleve a cabo el Carnaval porque es peligroso.

Gonzalo remató su disertación del pánico afirmando: “yo no iría al Carnaval”; estamos jodidos con representantes tan faltos de carácter. Si así piensa don Gonzalo, pues de una vez qué trámite el título de propiedad de la ciudad a favor del crimen organizado; y que salga corriendo.

Mal harían de dejarle los espacios libres a los delincuentes, ellos son los que deben estar prisioneros, no los ciudadanos.