Para que la recuperación económica de México sea rápida y eficaz es necesario que se incremente la inversión en infraestructura. De acuerdo a los informes del INEGI, tanto la industria de la construcción como el Índice de General de Actividad Económica (IGAE) se han estancado.

De continuar las cosas así, el llamado “rebote” o recuperación después de la crisis severa del año 2020, con motivo del cierre de la economía mundial, en México será insuficiente la inversión para que incluso, en el año 2024, se alcance al menos los niveles del 2018.

Todo parece indicar que la inversión de la iniciativa privada y la muy escasa del gobierno son insuficientes. Las tres obras consentidas del  presidente: La Refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto militar en Santa Lucia, no sólo son insuficientes sino que por su nula planeación, están desviando recursos útiles para escuelas, hospitales y carreteras.

Aún en el hipotético caso que las concluyan en el próximo sexenio o más (si es que la siguiente administración les ve utilidad) sus beneficios son dudosos: en una década los vehículos eléctricos estarán más desarrollados y al alcance de más personas por lo que la demanda de la gasolina disminuirá.

El tren Maya de 1,500 km de longitud, no es rentable en todos sus tramos y será una carga financiera muy grave para el gobierno pues pueden pasar muchos años sin utilidades (el Metro esta subsidiado hasta la fecha y el tren México Toluca de casi 60 kilómetros de longitud aún no se concluye después de dos sexenios).

Para que funcione como aeropuerto internacional, Santa Lucia debe ser autorizada por la OACI (Organización de Aeronáutica Civil Internacional) entre otros organismos globales que regulan la seguridad aérea y deben construirse trenes y carreteras para que este conectado con la capital.

Al mismo tiempo que despilfarra en estos proyectos, se deben pagar con impuestos durante muchos años los miles de millones de dólares que costó la cancelación del NAIM (Nuevo Aeropuerto Internacional de México) en Texcoco, las pérdidas de CFE y de PEMEX más lo que se acumule.

Pese a la pandemia el gobierno decidió no cambiar en nada su política en infraestructura y energía y en lugar de detener sus obras “faraónicas” e invertir en hospitales, escuelas y carreteras que además de ser fundamentales están en todo el territorio nacional, continuó derrochando en sus malos proyectos. Ojalá ahora que se presente en septiembre el paquete económico 2022 rectifique.

Twitter @basiliodelavega