Gilberto Vergara es el párroco de Aguililla, la localidad michoacana cautiva por el crimen organizado, visitada hace dos meses por el representante papal en México para dar esperanzas y alivio espiritual a los pobladores de ese lugar.

Este caso ya trascendió nuestras fronteras porque refleja el avance del dominio territorial de la delincuencia en México, señal expresa de su confrontación con el Estado Mexicano.

El presidente López Obrador había ofrecido visitar esa comunidad, sin embargo, ha desistido para no hacerle “el cardo gordo” a la prensa, según comentó el sacerdote Vergara en entrevista a Joaquín López Dóriga.

En la mañanera de ayer, el presidente enfatizó que, aunque se burlen, no variará su estrategia de abrazos y no balazos en Aguililla, sobre lo cual el sacerdote Vergara comentó: “Nosotros estamos dispuestos a dar abrazos, nada más que les diga a los que traen armas que no tiren balazos”, petición esa sí nada difícil de satisfacer ¿o sí?