Y mientras el juego sucesorio está abierto gracias al destape de precandidatos de Morena a la presidencia de México hecho por el líder moral de ese partido, Andrés Manuel López Obrador, para no quedarse atrás, acá en la aldea veracruzana un alcalde de origen panista “destapa” al Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, al gobierno de la entidad, “quisiera verlo en la boleta electoral para gobernador…”, dijo el edil cosamaloapeño a su cuasi paisano Eric Cisneros también cuenqueño, pero de Otatitlán. Ese exabrupto destapador pudo deberse a la euforia del paisanaje, exceso de agradecimiento o porque algo sabe, pero sin duda alimenta la calentura sucesoria en la entidad. Curiosamente, el Secretario aludido no desniega la versión y con eso da pie a formular hipótesis varias sobre sus aspiraciones sucesorias, y a que obviamente lo ha consultado con su jefe inmediato el gobernador Cuitláhuac García y cuenta con su asenso. Fuera de lo excesivamente anticipado de ese juego sucesorio, todo pudiera deberse a una estrategia cuyo propósito sería bajarle el ruido a la precampaña de Sergio Gutiérrez y porque aquello del “localismo empobrecedor” ya no tiene vigencia. Nada para extrañarse, pero lo lamentable sigue siendo el cúmulo de problemas sociales y económicos de la agenda pública veracruzana, la deficiente infraestructura carretera que agobia al territorio, el creciente deterioro del equipamiento urbano a la espera de ser atendido, la deficiente atención en materia de salud y muchos etcéteras más en cuya solución el gobierno estatal debiera estar concentrado. Porque quien mucho abarca poco aprieta, pues en política gubernativa no se vale tronar los cohetes antes de tiempo ni bailar la bamba sin jarana ni tarima.