En las mañaneras presidenciales podemos escuchar desde alabanzas al doctor Gatell, pese a su mal desempeño como responsable de la lucha contra la pandemia sanitaria (resultados dixit), hasta el informe sobre sorteos y rifas de terrenos y casas. También es posible informarse de la fobia del presidente contra la clase media, porque según su criterio, es “egoísta” y tiene aspiraciones de superación.

Sin embargo, poco se habla del grave problema de inseguridad, de las masacres ocurridas casi con regularidad cotidiana en diversos puntos del territorio nacional, ni soluciones a las recurrentes protestas por desabasto de medicinas en el sector salud, ni de la grave sequía que asola al país por lo cual gobernadores de Guanajuato y Jalisco solicitan la intervención presidencial, tampoco se menciona el acentuado desempleo ni las continuas alzas de la canasta básica.

Y para más temas de distracción, en ese escenario se observan en perspectiva serios problemas a dos de los principales colaboradores del ejecutivo federal: Marcelo Ebrard y Manuel Bartlett, quienes enfrentan o aparecen involucrados en las investigaciones de la Línea 12 del Metro y del asunto Camarena. Vaya panorama para el presidente.