Ya parece letanía el insistir sobre conducirnos con prudencia frente al riesgo de un contagio de Covid-19, porque esa posibilidad sigue latente, pese a la inducida creencia de haber superado la pandemia en nuestro país gracias a un programa “exitoso” de vacunación. Pero estamos muy lejos de esa calificación porque todavía hay millones de mexicanos sin vacuna, luego entonces es falaz la afirmación de haber vacunado a todos los mexicanos mayores de 18 años. Aunque no somos el mejor ejemplo para el mundo, tampoco figuramos entre los peores en la lucha inmunizadora; pero, en realidad solo el 48 por ciento de los mexicanos, 61 millones 036 mil 413 cuentan con el esquema completo de vacunación, todavía es ancha la brecha de los sin vacunas, esa realidad desmiente la afirmación de “misión cumplida” pronunciada por el inefable López Gatell. Mientras aquí tocamos campanas al vuelo, en Europa vuelven a estar “… en el centro de la pandemia”, según la OMS, debido, se dijo, “al levantamiento de las medidas de prevención”, con el consiguiente incremento de nuevos casos a la semana. También en China el rebrote es alarmante. En México, la clave para evitarlo radica en aumentar los promedios de vacunación. Solo México parece ser la isla de la felicidad pues las medidas se han relajado, el aislamiento se olvidó, la sana distancia es del pasado y la mascarilla va en desuso ¿por qué? Quizás porque como México no hay dos, pero hasta ayer el registro decía: 289 mil 131 muertes a causa del virus, con las 244 defunciones de ayer.