Es lamentable, pero no se advierte en el gobierno federal una actitud que transmita su genuina preocupación por combatir con eficiencia la ya indetenible guerra de exterminio entre capos de la droga. Al menos así se percibe en la forma cómo se procede respecto a la masacre ocurrida el domingo pasado en San José de Gracia, Michoacán, pues, en vez de abordar el asunto con la seriedad correspondiente, se privilegia la pugna política derivando la atención hacia el comentario que sobre esos hechos formuló el expresidente Calderón, a quien califica de “cinicazo” al recordarle que su ex colaborador, Genaro García Luna, se encuentra detenido en los Estados Unidos por sus presuntos nexos con narcotraficantes. En sinergia, a esto se suma el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, percibiéndose como  un intento de llevar a la opinión pública un asunto con aparente semblante político, en demérito de la inherente responsabilidad de combatir a la delincuencia. Sin embargo, el presidente se mantiene firme, ni este infausto acontecimiento, ni los muchos más ocurridos en Zacatecas, Jalisco, Guanajuato, etc., obligarán al gobierno a abandonar su estrategia de “abrazos, no balazos”. Eso sí, destaca la preocupación gubernamental de solicitar al cártel CJNG, varíe su denominación porque dañan el buen nombre del Estado de Jalisco. “Algo es algo, peor es nada”, cantan en el llano.