La Ley Electoral es Ley secundaria, reglamentaria u orgánica obedece a un precepto constitucional, a través suyo se aterrizan cambios importantes en el acontecer del aparato público, es la electoral una legislación muy dinámica pues en cada evento comicial la realidad arroja información sobre el tipo de cambios necesarios para ajustarse a las cambiantes circunstancias.

Tomo información de José Woldenberg: después de la elección de 1988 ya nada fue igual.

Esa todavía fue organizada por la Comisión Federal Electoral, presidida por el Secretario de Gobernación e integrada por mayoría priista.

En la reforma electoral de 1996 se atribuyó al IFE, ya con 8 consejeros electorales y el consejero presidente nombrado por la Cámara de Diputados, la responsabilidad de organizar las elecciones.

En 1986 los presidentes y secretarios de comités locales y distritales eran nombrados por el secretario de Gobernación, y a su vez estos nombrarían a los presidentes y secretarios de las mesas directivas de casilla, o sea, control desde el gobierno.

Pero en 1996 esa responsabilidad quedó a cargo del IFE y quienes integrarían las mesas directivas de casillas lo eran por sorteo.

La reforma electoral de 1986 creó la Asamblea de Representantes del D.F. y en 1996 se votó porque el jefe de Gobierno y los delegados serían electos.

Creado en 1986 el Tribunal Electoral se perfeccionó en 1996 al integrarse al Poder Judicial como máxima autoridad electoral con resoluciones inatacables.

Con la reforma de 1986 la Cámara de Diputados aumentó su número de 400 a 500, con 200 de representación proporcional. En la de 1996 se instauró la fórmula del 8% de representatividad.

En 1986 el Senado todavía se integraba con dos senadores por entidad, electos de manera escalonada cada 3 años, pero la de 1996 estableció tres por entidad: dos para la mayoría y uno para la primera minoría, y 32 de listas nacionales presentadas por los partidos.

Ahora, después de la reciente elección popular más que vendrán, sin duda alguna. Que sean para bien del país.