Este día, el presidente López Obrador agregó a la lista de presidenciables a Rocío Nahle, en un momento en que el país se debate entre las agresiones de la delincuencia, el criminal desabasto de medicinas contra el cáncer y el nuevo embate del Covid-19, una tripleta en sus respectivas facetas de alta letalidad.

En buscar solución a esta dramática realidad debiera estar enfocada de manera prioritaria la atención presidencial, no en el rejuego de una lejana sucesión presidencial solo para distraer la atención de esos grandes problemas nacionales.

Además, el pueblo de México, formado por quienes votaron a favor y en contra del actual presidente, conformado por las diferentes capas sociales en que se estructura la sociedad mexicana, sus sectores productivos, culturales, etc., quieren auténtica paz y tranquilidad, una labor a cargo de cualquier gobierno, indistintamente de su signo ideológico.

Hablar de la sucesión presidencial en estos ácigos momentos de nuestra vida en común es perder el tiempo inútilmente y nadie conviene.