Inaugurado en 2004 por el gobernador Miguel Alemán Velasco, el Centro de Cancerología de esta ciudad-capital tenía muy buenos augurios, según el ejecutivo estatal contaba con tecnología de avanzada, “de primer mundo”, dijo Alemán Velasco. Pero, ciertamente, en su momento este hospital guardaba características prometedoras.

Lamentablemente, durante los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte fue criminalmente desatendido y nadie duda que fue objeto de rapiña presupuestal y en aparatos médicos adquiridos según las facturas, pero inexistentes en la realidad. No pocos de quienes allí laboran aún se preguntan dónde quedó aquel acelerador lineal que fue desmantelado a la llegada de uno nuevo, actualmente en funciones. Se ignora su hubo investigación sobre ese asunto y otros más de no menor envergadura.

Cientos de enfermos de cáncer han sido atendidos en el CECAN, los más al amparo del desaparecido Seguro Popular que cubría los gastos catastróficos; pero también fue objeto de rapacería sin fin. Finamed, Centro de Mezclas, son solo dos de los expedientes de dudoso historial.

Ahora, el CECAN luce vacío, después del estremecimiento en su estructura. Solo pequeñas fisuras, dicen las autoridades sin mostrar pruebas fehacientes de ese dictamen y, sobre todo, porque si no hay problemas estructurales ¿por qué no regresa a su “normalidad”? Es pregunta que ronda en la ladera sur-poniente del majestuoso Macuiltepetl.