Durante la década finisecular, al interior del Partido Revolucionario los ánimos se agitaban violentamente en cada proceso electoral, esa actitud era secuela de la ruptura de 1987 provocada por la Corriente Crítica encabezada por Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas, quienes proponían seleccionar candidaturas a cargo de elección popular por el método de la consulta a la base y no por decisiones cupulares. Obviamente no fueron escuchados y ya conocemos lo acontecido. Esa experiencia histórica vivida en el PRI pudiera repetirse en MORENA, cuya dirigencia debiera sopesar ahora que Ricardo Monreal propone elecciones primarias “que siempre son más pesadas, más difíciles, pero dejan más satisfecha a la población”, en vez del método por encuestas. Este procedimiento ya se agotó, dice Monreal, al tiempo de calificarlo como Talón de Aquiles de Morena, pues genera “incertidumbre y desconfianza”. Monreal lo plantea como condición sine qua non para mantener la unidad partidista. El registro histórico demuestra que pese a su elevada capacidad de adaptación el PRI no pudo variar en esencia el método cupular de selección de candidatos, y en el caso de MORENA esa circunstancia queda como interrogante a despejarse en las próximas contiendas electorales. Por lo pronto, Monreal ya ha dado varios avisos que presagian ruptura, este es otro de ellos.