No pasaron más de 12 horas cuando las cifras de la realidad pandémica en nuestro país desmintieron al “sostenido declive” que el subsecretario López Gatell había pronosticado en la mañanera de ayer: 249 mil 529 muertes por Covid-19, o sea, 877 decesos más que el lunes, los cuales se convierten en la cifra más alta de decesos durante este “rebrote”, con el agravante de 14 mil 814 nuevos contagios.

Una vez más, el “estratega” anticovid-19 demuestra lo deficiente de su desempeño, el balance ni en visión retrospectiva lo favorece, como aquello de las 60 mil defunciones, funesta señal de no imaginadas “cifras catastróficas”, pero plenamente superadas en visión cuádruple. Deficiencia ratificada en el muy pausado ritmo de la campaña inmunizadora, con apenas 30 millones de mexicanos con la dosis completa después de ocho meses de su inicio.

Ojalá fuera cierto lo del sostenido declive anunciado ayer por Gatell, pero ¿cómo convenir cuando enfrente una realidad nos avisa de una crisis cuya virulencia no declina?