Por Nora Guerrero

 

Nos dice Noel Clarasó en su libro Plantas en los balcones, en los patios y en el interior que:

Los Helechos son una nutrida familia que comprende gran número de especies de frondas ligeras, la mayoría muy elegantes y repartidas en todas las regiones de la tierra, desde las más calientes, hasta las frías. Crecen bajo los árboles y matas, hallando las dos condiciones que más les convienen: atmósfera húmeda y protección contra la luz excesiva. Algunas especies resisten la reseque-dad de las habitaciones y el polvo sobre sus hojas, pero deben lavarse con frecuencia y regar tierra y hojas.

Los helechos no son plantas tropicales, pero tampoco resisten mucho el frío, ni aún cultiva-dos dentro de casa; los que resisten mejor son los cultivados en invernaderos. A todos les molesta la luz muy intensa, sobre todo en verano. Además del riego, ha de cuidarse el buen drenaje de la maceta, pues las raíces se dañan con facilidad, así también cambiarlos de maceta de vez en vez. Les favorece mucho la tierra negra muy suelta y permeable.

Difícilmente se estropean los agaves, pues son muy resistentes y rústicos pero, si esto sucediera, habrá que cambiarles la tierra y la maceta y colocarlos cerca del agua. De las variedades de helechos, el Adianthum capillus Veneris y el Adianthum tenerum son los más interesantes por la forma graciosa y vaporosa de sus frondas.

Los Agaves son plantas americanas. Casi todos florecen una sola vez en su vida y después de florecer, mueren. Toda la carnosidad de las hojas, se agota en la formación del tallo floral enorme, de tal manera que cuando comienzan a abrirse las flores, ya las hojas han perdido su belleza Esto sucede poco en los agaves pequeños que se cultivan en maceta, pues tardan hasta treinta años en florecer.

Generalmente estas plantas se propagan por hijos que nacen en las raíces, a flor de tierra. Raíces que no profundizan y emiten brotes que se convierten en plantas. En los agaves cultivados en maceta no es frecuente la formación de hijos, pero cuando sucede, llenan toda la maceta de ellos. De ser el caso, todos los hijos se han de separar y replantar aparte, para que la planta madre, librada de los hijos, vegete mejor.

Hay agaves de distintos tamaños; a los grandes no les conviene ser plantados en maceta, pero los pequeños resisten bien y pueden vegetar en interiores con mucho éxito, pues tienen gran resistencia a la resequedad de la tierra y del ambiente, a los cambios bruscos de temperatura y a otras inclemencias. Lo que no resisten es la sombra o la falta de luz, por lo que deben estar en lugares claros o donde les dé un poco de sol. De ahí en fuera, no tienen más exigencias. La tierra la prefieren fuerte, compuesta de arcilla y arena y que no contenga estiércol.

Los agaves no necesitan mucho riego, excepto en época de calor que se deben regar con frecuencia. Debe cuidarse que drene bien la maceta, pues las raíces suelen desarrollarse mucho y éstas aprisionan la tierra en una masa compacta. En caso de que el agua se estanque, habrá que desplantar el agave y si las raíces se han excedido en su desarrollo, habrá que cambiarlas a una maceta más grande o bien, cortar las raíces y dejar sólo los primeros trozos más gruesos; se dejan cicatrizar las raíces por dos o tres días y se devuelve la planta a su misma maceta donde vivirá algunos años más.

Entre los mejores agaves para el cultivo en maceta para interiores están: Attenuata, bracteata, filifera, schidigera, stricta y los mejores para interiores: Victoriae Reginae y Ferdinand Regis. Continuaremos…

 

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