Ya en pleno juego de recomponer (¿?) la historia, ahora Manuel Bartlett introduce otro de los mitos para seguir desfigurándola, en este caso respecto al episodio sobre la caída del sistema en 1988, en la cual el interfecto protagonista central: se debió dice, “al amasiato entre Salinas y el PAN”, contradiciéndose así mismo al variar sus versiones anteriores.

Aunque en realidad sí hubo de parte del PAN la implementación de una estrategia de colaboración con el gobierno de Salinas, es decir, a posteriori de la referida “caída”, cuyo acontecimiento data del día de la elección en 1988.

La dicha estrategia panista consistió en servir de partido bisagra al gobierno y paralelamente acrecentar sus ganancias electorales en oposición al PRI y al PRD, partido este último que adoptó la estrategia de confrontarse abiertamente con el gobierno mostrando su abierta intransigencia al no reconocer el triunfo electoral priista.

Pero la elección intermedia de 1991 exhibió la diferencia de resultados entre las estrategias del PAN y del PRD; aquel logró avanzar engrosando su bancada legislativa, mientras el PRD, que en 1988 era la segunda fuerza política, descendió a la tercera posición y lo mismo ocurrió en la elección presidencial de 1994 con Cárdenas otra vez como candidato, ahora del PRD, con votación muy disminuida respecto de 1988.

En suma: “la caída del sistema” fue la interrupción repentina, aunque transitoria del conteo de votos, debido a la preocupación que causó en los mandos políticos la arribazón de votos a favor de Cárdenas (los de la CDMX y del Estado de México) que hacían presumir una gran debacle, sin embargo, los ánimos fueron calmándose cuando llegando los votos mayoritariamente a favor del PRI.

Efectivamente Cárdenas provocó con su gran convocatoria un sismo político electoral en 1988, pero la carencia de estructura político electoral del Frente Democrático Nacional no le podía alcanzar, ni de lejos, para ganar la elección presidencial.

Es verdad, superó en votos a Manuel Clouthier, del PAN, pero la franja respecto al PRI con Salinas, era muy ancha. Lo del “amasiaito” no causó la “caída del sistema”.