¿Quién de cuantos dedican su atención a observar el acontecer político nacional duda que la candidatura de MORENA a la presidencia de México para 2024 estará al casi exclusivo cargo del presidente López Obrador? Obviamente pocos.

Y si quienes están familiarizados con el tema guardan ese criterio, un actor político de la trayectoria y experiencia de Ricardo Monreal ¿creerá de veras que habrá piso parejo? Obviamente No. Sin embargo, Monreal insiste en que estará en la boleta “con Morena”.

Es en esto último donde radica precisamente su subliminal mensaje, porque es, además, una advertencia de que, ante la imposición, encontrará valedero pretexto para la disidencia con grado de ruptura.

Monreal se disciplinó en 2018 cuando cedió el paso a la candidatura de Claudia Sheinbaum al gobierno de la CDMX, esa fue una lectura puntual a las circunstancias del momento, el cual difícilmente veremos reeditado, pues no sería la primera vez en que buscando concretar su aspiración por un cargo de poder, repita su actitud de 1999 cuando siendo priista aspiró al gobierno de Zacatecas, pero su partido lo hizo a un lado y entonces escuchó la invitación del presidente del PRD, Andrés Manuel López Obrador, para ser candidato perredista, llegando así al gobierno zacatecano.

Y es que, como dicen en el llano, “víbora que pica una vez, pica dos veces”, o más, según se presenten las circunstancias.