En enero de 2019 el entonces flamante gobierno de López Obrador anunció el Plan Nacional de Refinación cuyo propósito consiste en la rehabilitación de las refinerías de Minatitlán, Salamanca, Tula, Cadereyta, Madero y Salina Cruz, e incluye la construcción de Dos Bocas.

Según ese Plan, cuando concluya la rehabilitación, las refinerías procesarán 1 millón 863 mil barriles de crudo por día en 2022, obteniéndose 781 mil barriles de gasolina y 560 mil de diésel diariamente.

Esa reconfiguración en tres de las refinerías (en las cuales se han invertido ya 32 mil millones de pesos, según informa el presidente) llevaría los primeros siete meses de 2019, aunque los expertos insistían que sería un proceso más tardado, tal como se está comprobando, pues casi tres años después en ninguna de las refinerías ha concluido la anunciada reconfiguración. Al menos de eso nadie habló en la reciente gira presidencial por Cadereyta, NL y Minatitlán, Veracruz.

Sin duda, todos abrigamos y deseamos éxito con la culminación de ese Plan y baje el precio de las gasolinas en nuestro país porque hasta ahora los mexicanos pagamos más por gasolina y diésel que hace tres años.