Mientras se repone de la nutrida golpiza del bullying político del cual ha sido objeto por quienes le atribuyen vocación antidemocrática, el Instituto Nacional Electoral habrá de dedicar sus mejores esfuerzos a contabilizar las firmas que le han sido entregadas en apoyo a la realización de la consulta sobre la revocación del mandato presidencial; n será tarea fácil porque, según las organizaciones participantes en esa empresa, han sido entregadas poco más de ocho millones de firmas. Ayer, se cumplió el plazo límite para presentar ante el INE las firmas referidas, por lo mismo ahora corresponde al INE confirmar que se cumple con el requisito de ley de acumular por lo menos poco más de 2 millones 800 mil firmas de ciudadanos a favor de la consulta. Si se alcanza ese requisito entonces, por mandato de ley el órgano electoral tiene que expedir la convocatoria de rigor para celebrar la consulta. Pero es a partir de esa convocatoria cuando el INE tendrá oportunidad de acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que obligue a la Cámara de diputados del Congreso General a proporcionarle los recursos necesarios para celebrar ese ejercicio y en ese orden la Suprema Corte tendrá materia para dictaminar lo conducente. Como se sabe, la Revocación de Mandato es un ejercicio de la democracia participativa, puesto a la disposición de la ciudadanía para, en caso de no estar de acuerdo con el gobierno en turno, solicitar la Consulta de Revocación y así interrumpir el periodo de seis años, establecido constitucionalmente para remover a un presidente de la república. Lo curioso en el caso que nos ocupa radica en que quienes recopilan las firmas y promueven la revocación son simpatizantes del presidente, y de ninguna manera quieren su deposición. Entonces ¿cuál es el propósito de su empeño recaudador de firmas? La respuesta a ese interrogante debiera ser obvia, porque en todo caso la pregunta orbitaría en torno a si efectivamente el INE está obstaculizando esa consulta. ¿La obstaculiza con el argumento de no contar con el recurso para implementarla? En este espacio no acudimos a la categorización ofensiva, pero, para mejor entendernos, digamos que “chairos” no solo militan en el pro del gobierno, también en su oposición los hay, y no cantan mal las rancheras, por ese motivo que cada quien dé la respuesta que considere pertinente a esa pregunta.