En su comparecencia ante el senado de México la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Rosa Icela Rodríguez, enfatizó en su discurso:  “no vengo a ganar una guerra, sino a ganar la paz”, con lo cual acompaña la lógica presidencial del “abrazo, no balazos”.

Pero la realidad mexicana reclama su posicionamiento con sus “otros datos” bañados en sangre, terror y lágrimas en gran parte del territorio nacional donde la delincuencia ha sentado sus reales ante la complaciente omisión o incompetencia de quienes como Rosa Icela Rodríguez tienen la encomienda gubernativa de combatirla.

No es un secreto la cruenta lucha entre delincuentes para hacerse de puntos clave en el territorio nacional, sin fuerza pública que se le oponga.  “Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo”, expresa la sabiduría popular, y en esa comparecencia se manifestó por el lado de una senadora cuyo acceso a su escaño fue por la vía de MORENA, partido en el gobierno.

Lilly Téllez, ya fuera de ese partido, fue muy caustica en su reclamo a la compareciente a quien obsequió un ejemplar del libro “El Padrino” con el nada subliminal mensaje alusivo a “una relación entre el poder político y el crimen organizado”. Cosas de la pluralidad y del debate público en donde se dicen algunas verdades y otras no muy cercanas a la realidad.