En términos objetivos deben reconocerse las dificultades de la oposición política en México para hacer frente al paso arrollador de MORENA, partido en el gobierno. Así se avizora el panorama donde los partidos de oposición enfrentan circunstancias contrastantes con las de MORENA: el PRD pronto quedará sin gobierno estatal, pues en pocos días Silvano Aureoles dejará el poder en Michoacán, último bastión perredista.

El próximo año habrá relevo de gobernador en seis entidades: Hidalgo y Oaxaca, donde gobierna el PRI con posibilidades remotas de refrendarlas (aunque Hidalgo pudiera ser competido). Por su lado, el PAN gobierna en Aguascalientes, Durango, Quintana Roo, y Tamaulipas, está por verse cuál de ellas podría rescatar de la competencia con MORENA. Porque, a continuación, en 2023 el Estado de México y Coahuila elegirán sus respectivos gobernadores, en poder del PRI ambas.

Esas contiendas electorales servirán de termómetro para semblantear las circunstancias de los partidos de oposición, y de parámetro para calcular su capacidad electoral competitiva para 2024. ¿Podrá reconstituirse la alianza opositora? Interrogante difícil de responder, tomando en consideración las variables y factores que intervienen para modelar las circunstancias, entre otras la actitud que adoptará el PRI respecto a su definición estratégica: ¿PRIMOR u oposición?