Hasta ahora, el escenario político electoral favorece a Morena-gobierno, ni duda cabe. En retrospectiva podemos observar la ganancia electoral del partido en el gobierno en junio pasado, le propició un avance de suculento dominio territorial: ya gobierna en 17 entidades federativas y en la perspectiva de sucesivas elecciones no escapa a las probabilidades que el mayor número de gubernaturas en las 6 elecciones del próximo año: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, para cerrar el círculo victorioso en 2023 en Coahuila y el Estado de México. Ese panorama hasta ahora virtual nos da idea de cómo podría presentarse el escenario electoral en 2024. Según el cristal, para unos lucirá optimista, para otros no tanto. ¿Qué partido político o líder social aparecerá para enfrentar a la circunstancia de un PRI reeditado en el escenario político-electoral del país? Reedición se dice, porque al menos en la perspectiva descrita, hoy por hoy MORENA reproduce en sus circunstancias la condición de partido hegemónico protagonizada por el PRI en sus años dorados. Pero México ya es otro, su economía interactúa en el vasto territorio de occidente, además, su marco electoral es diferente a aquel en el cual el gobierno organizaba elecciones y contaba los votos, etc. Ahora, para que haya una autentica competitividad electoral, la oposición requiere de un líder atractivo para encabezar la competencia opositora, quizás ya está en el escenario y no lo vemos, o aún no emerge, pero si el presidente ya arreció su paso de campaña es señal que algo otea y no quiere sorpresas, ha dado el primer paso, la oposición no sabemos cuándo. Tal es el escenario actual, sin duda podría variar avanzando el tiempo y las circunstancias.