No pierde oportunidad el presidente López Obrador en su intento por debilitar al Instituto Nacional Electoral (INE), aunque en no pocas ocasiones desentona y confunde al mensajero con el mensaje, o el tema respecto al contexto. Por ejemplo: Acerca de la multa impuesta por el INE “por aportaciones indebidas”, al gobernador electo de Nuevo León, Samuel García y a su partido, Movimiento Ciudadano, dice el presidente: “Lo que opino es que se debe también tomar en cuenta al pueblo de Nuevo León, que votó … y ejerció su derecho a votar, es lo importante, es la esencia de la democracia” … “Al final fueron los ciudadanos los que decidieron” (¿¿??). Aunque puntualiza: «puede ser que haya irregularidades, manipulación, pero fueron los ciudadanos los que decidieron y el pueblo no es tonto». Sin embargo, en realidad, el resultado electoral no se toca en la citada sanción, sobre eso nada tiene que ver la multa referida solo a aportaciones económicas no reportadas a la campaña. Por otro lado, evidencia supina confusión al proponer se someta a consulta pública una disposición de la autoridad electoral que no hace sino aplicar la normatividad correspondiente. Aunque, viéndolo con benevolencia, poco importa la incoherencia cuando en el ánimo de un individuo pesa más una fobia convertida en patología política.