Será ilusión óptica o deseo subliminal de que así sea, pero el discurso del nuevo Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez, introduce en el desconcertado mundo de los inversionistas buena dosis de renovado aliento: “la nueva narrativa que yo propongo es que veamos los mensajes y veamos las acciones. México sí está pasando por un cambio estructural, que, me temo, no ha sido por nuestra parte bien narrada, y quizá en el mundo no suficientemente bien percibido”.

Es el tercer titular de Hacienda en este gobierno cuyo mandato inicia su segunda mitad, después quela primera trascurrió con muchos signos de zozobra para la clase empresarial, y no es un secreto para Ramírez de la O la fuga hormiga de capitales y la sensible reducción de inversiones en la economía mexicana. Da esperanzas y añade tranquilidad para un compás de espera al anunciar que habrá mayor “retroalimentación de cosas que son necesarias hacer y reordenar”.

Dará luz de esa “nueva narrativa” en el proyecto de presupuesto y los posibles realineamientos en el sector energético. Si esto es así, entonces presenciaremos una segunda mitad más constructiva en el entendido de que las palabras cuentan “pero yo me fijo más en las acciones”, dijo a los empresarios el Secretario de Hacienda y remató su rosario de esperanzas: “para la economía de México el vínculo con Estados Unidos… es eje de la recuperación en 2022” y años subsiguientes. Que así sea