Bajo la premisa fundamental de crear “un mecanismo en donde el Estado garantice la electricidad para el país”, Manuel Bartlett puntualiza la orientación de la reforma constitucional en materia de energía eléctrica propuesta por el presidente López Obrador; lo plantea según su estilo muy personal en términos de un autoritarismo de Estado: “si estamos haciendo un cambio se tienen que quitar las estructuras que estamos quitando. Por todo lo que hemos dicho, la Constitución lo puede hacer. A nivel constitucional se puede cambiar todo”. Más consciente de la crispación que está suscitando la propuesta presidencial, el dirigente senatorial, Ricardo Monreal, sugiere que su partido “está dispuesto a modificar la reforma para lograr consensos” y “mover nuestras posiciones originales”. Entre ambas posiciones transitará el devenir de la referida reforma, incluye también otros “invitados, como la American Chamber of Commerce of México, que ya asomó la cabeza. Pero es obvia la necesidad de bajarle los decibeles a las controversias retóricas y generar las condiciones para un entendimiento entre las partes involucradas, el gobierno y el sector empresarial involucrado, porque en medio de esa disputa se encuentra la población mexicana, la parte más importante a la espera de que los políticos asuman genuinamente su compromiso social sobre los partidistas.