Hoy concluye agosto, un mes de cifras trágicas en cuanto a mortalidad debida a dos causas igualmente lamentables: las provocadas por los elevados índices delincuenciales y las originadas en la pandemia sanitaria.

Respecto de esta última las estadísticas hablan por sí solas, y a la vez revelan serias deficiencias en el manejo de la estrategia contra el Covid-19: El viernes 30 de julio, se registraron 240 mil 456 defunciones por Covid-19, hubo 459 fallecimientos y 19 mil 346 contagios. Así concluyó julio.

El 1 de agosto anocheció con 18 mil 809 contagiados más y 450 nuevas muertes. Fue un mes de cifras en aumento: el jueves 26, hubo 20 mil 633 contagios, el viernes 27 se registraron 19 mil 556 y 863 muertes por coronavirus, y el sábado 28 los contagios sumaron 17 mil 546. Ayer, 30 de agosto se informó de 5 mil 564 nuevos casos, en obvio contraste con los 19 mil 346 contagios de hace un mes.

Hasta ayer, las defunciones fueron 258 mil 491 muertes, es decir durante agosto fallecieron 18 mil 535 personas por Covid-19. Sin embargo, el inefable doctor Gatell se atreva a asegurar que la pandemia “lleva un mes con tendencia a la baja…”.

Esa infame declaración encuentra base en la proximidad del Tercer Informe de Gobierno y en el regreso a clases presenciales, pero es totalmente sesgada y falsa. En esos términos se dificulta darle crédito cuando afirma: “Las personas menores de edad no tienen un riesgo elevado de padecer la enfermedad Covid”.

La salvaje frialdad de los números y el torcido manejo de cifras por López Gatell podrían servir para explicar aquella salvajada de la Edad Media cuando se quemaba a “las brujas” en leña verde.