Es persistente Ricardo Monreal, su experiencia política le ha enseñado a esperar cuando el río crece para pasar a la otra orilla, por tal condición puede otear para evadirlos los riesgos inherentes a la actividad política.

Monreal sabe, suponer lo contrario sería aberrante, que no está en el pensamiento de AMLO para ubicarlo como posible sucesor, hay en la lista presidencial otros nombres y sus siglas no aparecen.

Pero el zacatecano conoce del poder de las circunstancias y estas cambian al arbitrio de la realidad, muchos episodios hay en la historia de las sucesiones presidenciales de México en los cuales el acomodo de las circunstancias ha influido en la decisión final.

A partir de 1988 el mejor posicionado para suceder a Salinas era Manuel Camacho Solís, existían compromisos sin escrituración de por medio y méritos ganados a pulso.

Pero transcurriendo el sexenio, cuando al presidente Salinas le sobrevinieron los sueños transexenales Camacho ya no estaba en ellos y entonces pensó en Colosio, a quien hizo crecer para estar a la altura de la aspiración.

Ya sabemos lo demás. El perfil político de Ricardo Monreal no se acomoda a los requerimientos ideológicos de la CuartaTé (tampoco Ebrard, ambos guardan profundos resabios genéticos del PRI), Claudia Sheinbaum sí, y de no crecer a la altura del reto, allí estará como emergente Santiago Neto ¿el “tapado”?