Ha levantado bastante polvo la propuesta presidencial para reformar la Constitución General en vías de reducir el número de diputados plurinominales o de plano desaparecerlos bajo la premisa de su exagerado número y oneroso mantenimiento.

Mucha crítica ha recibido esa intención, ya se verá si la correlación de fuerzas en el Congreso Federal permite dicho propósito. Pero en analogía el tema sirve para reflexionar acerca del también exagerado número de ediles en los ayuntamientos veracruzanos.

¿Para qué sirven los regidores? ¿su exagerado número rinde buenos dividendos a la población? El artículo 68 de nuestra constitución dispone que las regidurías se asignen… “de acuerdo al principio de representación proporcional, en los términos que señale la legislación del Estado”, así lo dispuso el legislador, pero lo deseable es que haya coherencia entre el interés y conveniencia de la sociedad con el aporte de esta figura edilicia.

No hace mucho, durante los tiempos del patrimonialismo político en Veracruz, en el ayuntamiento xalapeño cada regidor percibía enorme monto de dinero público, contrastante y asimétrico respecto del servicio que prestaba a la sociedad, era una burocracia política onerosa y poco productiva, no escapaban a esa rapiña otros municipios.

No sería ociosa la propuesta de revisar ese ramo de las regidurías, en vista de convertirlas en puestos auténticamente representativos y al servicio de la comunidad.