Curiosamente, justamente cuando el 15 del mes en curso el exgobernador Duarte de Ochoa cumplió la mitad de la sentencia a nueve años de prisión se publicó que posiblemente se había contagiado de Covid-19 y se mantenía aislado, poco después se informó que era falsa alarma. Conforme a la Ley, Duarte ya podría gestionar su salida y mantenerse en arresto domiciliario fuera del encierro actual, mientras se cumple el tiempo de su sentencia, libertad condicional, la llaman. Pero, como sucede con las enfermedades cuando se teme una recaída, en esta clase de casos la analogía es precisa porque en el ínterin pudieran presentarse otros reclamos sobre agravios pendientes de ser satisfechos, pues un juez federal de ejecución debe convocar a audiencia pública con la presencia de la parte acusadora (la FGR y Hacienda en este caso), y pudiera aparecer algún otro agente con otra acusación. Si Duarte libra ese trámite podrá considerarse hombre libre. Dura lex, sed lex, la ley es dura, pero es la ley.