Es preocupantes escuchar a un presidente de México afirmar que la votación para la revocación de mandato “no es un asunto legal, es un asunto político…”, y que, si la ley reglamentaria no se puede aplicar de forma retroactiva, de cualquier forma, impulsará la la consulta de revocación de mandato en marzo de 2021.

Al parecer no existe un correlato o sinergia de voluntades entre la prevalencia de un Estado de Derecho y la voluntad imperiosa adivinada en el discurso oficial. La democracia ateniense, con todas sus imperfecciones de acuerdo a criterios actuales, privilegiaba el respeto a las leyes por parte de los gobernantes, muy en contraste con la retórica presidencial porque evidencia signos de una supremacía de la voluntad del mandatario sobre el régimen legal establecido.

Es difícil entenderlo como un lapsus provocado por la iterativa repetición retórica: haya o no Ley Reglamentaria habrá consulta de revocación de mandato, ha postulado la voz presidencial, o sea, un retorno al caudillaje, donde el gobierno del hombre impera sobre la supremacía de las leyes. Esa sería una muy mala señal.