La reunión masiva de militantes de MORENA en el Auditorio de la CDMX recordó la majestuosidad de cuando a semejanza el PRI organizaba sus festejos, la diferencia con ligeros matices está en el discurso, producto de los tiempos.

Aunque no hubo matracas ni cencerros el formato se asemeja a los del PRI, incluyendo al “destape” de Claudia Sheinbaum, a quien las huestes catalogan ya como “presidenta”.

Asistieron gobernadores en funciones y los recientemente electos, así como la plana mayor de MORENA, excepto el presidente López Obrador.

El estilo es diferente, pero no escapa a la consigna porque los abucheos al dirigente formal de MORENA, Mario Delgado, no fueron de oficio, mucho menos espontáneos, alguien mece esa cuna.

La genética social de MORENA influye mucho en su conducta en esta clase de eventos y sin duda alguna irá cambiando con la familiaridad del ejercicio del poder, no se puede pedir más porque apenas son tres años después del larguísimo ayuno.