Xalapa, Ver., 12 de septiembre de 2017.- Aurora Roldán Olmos, investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), afirmó que Fanny Rabel, Remedios Varo y Leonora Carrington brindaron identidad al arte mexicano contemporáneo, ya que con sus obras aportaron a su diversidad en el periodo posrevolucionario.

La especialista impartió la conferencia “Tres pintoras mexicano-europeas: un acercamiento al arte contemporáneo mexicano en la posrevolución”, la cual se realizó el 1 de septiembre en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV).

Roldán Olmos relató que en 1921 el país entró en un periodo de estabilización después del fin de los conflictos armados que se llevaron a cabo durante la Revolución Mexicana, lo cual creó un escenario propicio para la expresión de diversas manifestaciones artísticas.

Añadió que en ese lapso Europa atravesaba por diversos conflictos armados, los cuales desembocaban en hambre, enfermedades y muerte para la población; esto ocasionó que muchos habitantes abandonaran sus países en busca de un mejor futuro, entre ellos intelectuales y artistas, quienes llegaron a México y contribuyeron a engrandecer su cultura.

Una de ellas fue Fanny Rabel, pintora de nacionalidad polaca, quien llegó a México en 1938 y estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, entre 1940 y 1945, con maestros como Diego Rivera y Frida Kahlo.

Mencionó que esta artista se destacó porque en sus pinturas mostraba una gran sensibilidad, expresaba inquietudes y buscaba abrir conciencias, en sus cuadros presentaba los problemas de las grandes ciudades.

Comentó que Leonora Carrington, artista de nacionalidad inglesa, ingresó al país en 1942, acto en el que influyó que en ese momento se encontraba casada con el escritor mexicano Renato Leduc.

Compartió que ella había sido influenciada en su juventud por el pintor alemán Max Ernst, quien la introdujo en el movimiento surrealista, mismo que negaba todo lo existente y proponía una fuga de la realidad.

La investigadora explicó que los cuadros de Carrington tienen la riqueza extraordinaria que los caracteriza porque en su niñez tuvo una nana irlandesa que le narraba cuentos e historias de la cultura celta.

Destacó que fue una artista prolífica, ya que hasta en su vejez ─en la década de 1980─ realizó maquetas para esculturas, de las cuales algunas son parte del paisaje urbano de la Ciudad de México.

Al hablar de Remedios Varo, de nacionalidad española, Aurora Roldán relató que llegó a México en 1941 huyendo del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Ya en el país se integró al grupo de artistas extranjeros y nacionales que actuaban de mecenas de los primeros.

En sus lienzos plasmó interconexiones entre diferentes realidades que giraban en torno a temas como la materia y el espíritu.

La ponente afirmó que Varo y Carrington fueron grandes amigas, aunque siempre estuvieron en pugna por ver quién de ellas era mejor artista.

Añadió que tanto Rabel, como Carrington y Varo vivieron muy cerradas para sí mismas, ya que ninguna tuvo escuela alguna ni alumnos a los que enseñaran su arte, no obstante, su trabajo sirvió para inspirar a muchos artistas del medio.

“En el ámbito artístico México constituyen una muestra de grandeza y diversidad, ya que las obras producidas en el país tienen una gran historia detrás de ellas, como mexicanos siempre debemos tener presente nuestro patrimonio cultural pasado y presente”, concluyó.