Bogotá, 29 de agosto.- El partido de futbol de Colombia como visitante frente a Venezuela, este 31 de agosto en San Cristóbal, y eliminatorio rumbo al Mundial de Rusia 2018, se jugará en un ambiente de alta presión e incertidumbre por las condiciones sociales y políticas en el vecino país.

El estadio Pueblo Nuevo, en la ciudad de San Cristóbal, en la provincia de Táchira, fronteriza con Colombia, y con una capacidad superior a los 38 mil aficionados, será el escenario del partido de las dos selecciones.

La provincia de Táchira es una de las principales rutas de salida y entrada de miles de venezolanos que llegan a diario a territorio colombiano a comprar alimentos y medicinas, o para escapar del régimen del presidente Nicolás Maduro, pero a la vez es un sitio donde residen miles de colombianos.

La provincia de Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander tienen una fuerte relación en lo comercial, cultural, familiar y de seguridad o inseguridad, al ser considerada una de las fronteras más complejas de Sudamérica.

Por estas razones la Federación Colombiana de Futbol (FCF) solicitó a la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) un veedor especial para que acompañe a la delegación deportiva durante su desplazamiento desde la ciudad colombiana de Cúcuta a San Cristóbal.

La FIFA siempre tiene veedores en los estadios durante los juegos de las eliminatorias mundialistas, pero en este caso el delegado del ente rector del futbol mundial viajará con la selección de Colombia, en su trayecto vía terrestre de Cúcuta hacia San Cristóbal.

Las autoridades deportivas de Venezuela garantizaron la seguridad en la frontera para el traslado del equipo cafetero y de los 15 mil aficionados colombianos que esperan para el partido de la tarde del jueves en el estadio Pueblo Nuevo.

En el plano deportivo, el equipo que dirige el argentino José Néstor Pékerman tiene la obligación de ganarle en San Cristóbal a la Vinotinto, para sumar 27 puntos y consolidarse como segundo en la tabla de posiciones, después de Brasil, que ya está clasificado.

Una derrota de Colombia frente a Venezuela, que históricamente es un rival “difícil y complicado” en su propia cancha para los cafeteros, pone en peligro el cupo directo al mundial de Rusia 2018, y podría entrar a la línea del repechaje, porque el siguiente juego, del 5 de septiembre, será contra Brasil.

Los jugadores del representativo colombiano son conscientes de la responsabilidad que tienen de ganar el partido contra Venezuela, a pesar que no tendrán a su capitán, el volante James Rodríguez, que solo está autorizado por su equipo el Bayer Múnich a jugar contra Brasil.

Rodríguez, quien es el jugador más importante que tiene el equipo de Pékerman, está en proceso de recuperación de una lesión que lo alejó hace dos semanas de las canchas en la liga alemana con el Bayer, que es su nuevo equipo después de salir esta temporada del Real Madrid.

El optimismo entre los colombianos es porque frente a Venezuela reaparecerá Radamel “El Tigre” Falcao, quien viene con una cuota goleadora importante con su club Mónaco en la liga francesa y la afición espera que rompa las redes en el estadio Pueblo Nuevo en San Cristóbal.

“Será un partido complicado, tenemos claro lo que representa ese partido para nosotros, esperemos hacer un excelente juego y traernos los tres puntos”, dijo a los periodistas el jugador colombiano William Tesillo.

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