Xalapa, Ver., 30 de agosto.- Los maestros y maestras además de sufrir inseguridad por la violencia generada en el país, padecen la inestabilidad emocional y laboral que les acarreó la reforma educativa, de ahí que “están distraídos por salvar el empleo”, en lugar de “preocuparse” por los alumnos y alumnas, señaló el Doctor en Educación por la UNAM, Alberto Arnaut Salgado.

Este día se llevó a cabo el Congreso Nacional “El futuro de la Educación Normal en México: Un análisis crítico para la permanencia y pertinencia del Normalismo en México” organizado por la Escuela Normal Superior Veracruzana “Dr. Manuel Suárez Trujillo”, bajo la dirección de Beatriz Rocas Rocas.

En entrevista Arnaut Salgado explicó que la reforma educativa hizo un “daño irreversible” al magisterio, porque no tenía la intención de mejorar la  calidad de enseñanza en México, además de que ya se va a terminar este sexenio de gobierno federal y a las autoridades no les dio tiempo concretarla.

Esta reforma “mal llamada educativa” fue esencialmente política, económica y laboral que “daño” a la educación porque echó a las calles a miles de maestros obligados a adelantar su jubilación para no verse sometidos a un trato “denigrante” para supuestamente evaluar su desempeño educativo.

“Discrimina a los maestros y maestras que trabajan en las zonas indígenas más adversas, pero lo más absurdo es una evaluación que no evalúa el desempeño, pero sí obliga al despido porque si no te sometes, te vas” afirmó.

Está supuesta evaluación en lugar de beneficiar la educación la afecta porque los maestros y maestras “están distraídos en salvar el empleo en la profesión para la que se formaron, en lugar de estar preocupados por los niños, las niñas, los chavos, están preocupados por salvar el pellejo, ¿en qué condiciones llevan a cabo esta reforma educativa?” indicó.

Desde su punto de vista los maestros y maestras deben recibir su formación en las escuelas normales donde reciben educación pedagógica y hacen sus prácticas en educación preescolar, primaria y secundaria.

Lamentó “el error” de la secretaría de Educación Pública (SEP) al señalar que cualquier egresado de una carrera profesional con título puede ser maestro o maestra.

“Eso es mentira, no es cierto que cualquiera puede ser maestro, ni siquiera en la educación superior, menos aún en educación básica y menos aún pueden ser maestros donde van niños y niñas que viven en extrema pobreza, en lugares urbano marginales o migrantes, no es cierto que cualquiera puede trabajar con ellos en las aulas” señaló.

Calificó como una “fantasía” de la Secretaría de Educación Publica la propuesta de construir una República bilingüe en 20 años, cuando lo primero que se tiene que hacer es atender a los niños y niñas que no tienen acceso a la educación.

“Y eso se puede hacer gobernando en español, y en las más de 60 lenguas indígenas que existen afortunadamente en nuestro país”, refirió.

Lamentó que el gobierno federal “desprecie” la realidad concreta de las escuelas, al olvidarse que más de la mitad son de multigrado, con unidocentes, que trabajan en condiciones extremas debajo de un árbol, en enramadas, sin paredes en zonas con extremo calor o frío, o lluvias, en medio del polvo y lodo.

“Tienen que empezar por ahí y en lugar de denigrar a la escuela pública y a las instituciones formadoras de docentes lo que deben de hacer es consolidar las escuelas y magisterio y apoyar a los niños y niñas que tienen el más difícil acceso y que se tengan los mejores frutos”, finalizó.