¿PODEMOS RESTAURAR LOS ECOSISTEMAS Y PAISAJES?

Por: Fabiola López Barrera

Red de Ecología Funcional, Instituto de Ecología A.C.

 

Resumen

Las actividades humanas ocasionan la destrucción de los ecosistemas y la restauración ecológica nos brinda la oportunidad de recuperar parte de la biodiversidad y servicios ambientales que estamos perdiendo. Veremos cómo la restauración del paisaje involucra acciones que se pueden realizar tanto en las ciudades, así como hasta en los sitios donde aún existen ecosistemas conservados.

Palabras clave

Restauración ecológica, paisajes sostenibles, biodiversidad

 

Artículo

Todos los días tenemos noticias sobre cómo las actividades humanas ocasionan la destrucción de los bosques y selvas, la contaminación de los ríos y mares y la extinción de cientos de especies de plantas y animales. Dentro de este terrible panorama, ha sido reconfortante enterarnos que muchos programas de reforestación o de reintroducción de fauna se encuentran en progreso. Sin embargo ¿Es posible que restauremos todo lo que hemos destruido? La respuesta simple a esta pregunta es No. La respuesta compleja es que es poco factible recuperar todas las especies y procesos de los ecosistemas que han coexistido por siglos y el grado de recuperación dependerá de varios factores, como de qué tan dañados están los ecosistemas, de su capacidad de recuperarse y de cuántos ecosistemas naturales quedan a su alrededor.

Restaurar indiscutiblemente nos remonta al pasado, entendemos que restauramos algo cuando logramos reconstruir el estado que tenía antes; por ejemplo, pensemos en una obra de arte que se deteriora con el tiempo y que cuando se restaura, se busca que luzca como originalmente lució. Cuando se trata de los ecosistemas, este proceso no es tan simple, ya que pocas veces tenemos un completo entendimiento de cómo eran los ecosistemas, además de que no son estáticos, son entes dinámicos que cambian en el tiempo y el espacio. Si pensamos que esto ya es complicado, tenemos que añadir que el cambio climático genera aún más incertidumbre, pues no sabemos si los ecosistemas del pasado podrán persistir en el futuro. Por todo esto, el concepto de restauración ecológica ha evolucionado desde sus orígenes y ahora es menos ambicioso; ya no da por hecho que podremos recuperar el estado original de los ecosistemas y no sabremos qué tanto éxito alcanzaremos, pero sí sabemos que debemos iniciar urgentemente. La restauración es ahora entonces el proceso de ayudar a la recuperación de los ecosistemas dañados o destruidos.

Cuando los ecosistemas dentro de los paisajes se degradan, pierden la capacidad de proveer hábitat para la biodiversidad, pero también de proveer servicios ambientales. Los servicios ambientales son los beneficios que los seres humanos recibimos de la naturaleza y de los cuales todos dependemos para existir. Por ejemplo, la polinización de muchos cultivos, generación y conservación de suelos fértiles, control de parásitos de cultivos y de vectores de enfermedades, calidad y cantidad de agua, regulación climática, control de inundaciones y sequias, protección de zonas costeras, etc. Por ello, existe la urgencia de recuperar los servicios ambientales en los paisajes. Los paisajes son porciones del territorio donde convergen los ecosistemas naturales con los usos de suelo de origen antrópico, como ciudades y cultivos. Es en este contexto que ha surgido el concepto de “restauración del paisaje”, el cual se ha definido como el proceso para recuperar la capacidad de un paisaje para proveer de forma consistente y a largo plazo, los servicios ambientales esenciales para el mejoramiento del bienestar humano.

Cuando hablamos entonces de la restauración de paisajes entonces podemos tener diferentes escenarios, como se muestra en la Figura 1. Habrá por ejemplo actividades que podamos hacer en las áreas urbanas y su periferia, en las áreas de producción de alimento, y finalmente en los ecosistemas naturales. La conservación de los ecosistemas y relictos que aún tengamos en el paisaje, es y será fundamental pues son las fuentes de flora y fauna que permitirán la recuperación de otras áreas y la provisión de servicios ambientales. No puede pensarse en restaurar si no se conserva y no se puede seguir destruyendo, pensando en que podremos restaurar en otro sitio. En algunos paisajes, el contexto social, cultural y económico permitirá iniciar procesos de restauración ecológica buscando recuperar la mayor parte de biodiversidad que existía. Es claro entonces que la restauración del paisaje nos involucra a todos, “pequeñas acciones generan grandes cambios”, no para recuperar el pasado, sino para construir un futuro viable, inclusivo y biodiverso.

 

Figura 1. En este esquema simplificado de un paisaje se muestran algunos ejemplos de las actividades (textos con flechas) que podemos hacer en un gradiente de hábitats, desde las ciudades hasta los remanentes de ecosistemas naturales. En algunos sitios sólo podremos recuperar algunos servicios ambientales, mientras que en otros podemos recuperar gran parte de la biodiversidad que había antes. La conservación y manejo sostenible de los ecosistemas remanentes es fundamental y urgente si queremos recuperar nuestro capital natural y finalmente asegurar nuestra existencia – Crédito: Fabiola López Barrera.