Amatlán, Ver., 2 de abril.- El cobro de cuota y las quejas al interior del penal de La Toma en Amatlán son secreto a voces. Apenas hace dos meses, la Comisión estatal inició una queja de oficio por diversas irregularidades al interior.

Gloria ha venido desde Puebla a ver a su hijo quien purga una condena de 38 años por secuestro, aunque está en el módulo C, la visita siempre es el módulo de castigo, por debe la cuota, de 300 hasta 500 pesos, es la de protección dice.

Apenas se enteró del motín donde resultaron muertos policías y hubo varios heridos luego de un operativo fallido para trasladar a cuatro reos de alta peligrosidad, llegó hasta el penal para cómo estaba su hijo.

“Se que paga para su protección, para que no le peguen”. Nunca ha pagado cuota a los custodios, pero su hijo quien asegura es inocente por el delito de secuestro paga al interior del penal.

La historia de Gloria se repite en otras mujeres, cuatro de ellas esperan noticias de sus maridos y reconocen que tienen miedo de hablar, que decir lo que pasa adentro del penal podría traer consecuencias para sus internos.

Ante los cuestionamientos una de ella ataja “Vamos a ser sinceros, tenemos hijos, y están adentro, no podemos decir nada, aunque quisiéramos salir corriendo y gritar todas las injusticia no podemos, tenemos miedo”.

Nayeli cuyo esposos lleva un año preso en el penal, dice que todo en el Penal era “normal”, nunca le comentaron de nada sobre los líderes zetas que desde ahí operaban – según la versión del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares-, “ Lo normal, solo damos la cuota para que los custodios te dejen pasar, para que la revisión no sea tanta, pero es poco 50 o 20 pesos, para el refresco, la verdad lo que te puedan quitar”.

En febrero pasado, familiares de internos se manifestaron a las afueras del penal para denunciar el cobro de piso y las malas condiciones al interior del penal.

Ahí pidieron la destitución del director, Valentín Hernández Santiago y de 15 custodios, a quienes acusaron de cobrar piso a los reclusos además de utilizar la violencia física y psicológica.

“Basta de humillación a los internos”, “queremos fuera al director Valentín Hernández Santiago y sus 15 custodios”, “ya no más cobros en las visitas”, eran los mensajes que portaban los manifestantes en cartulinas.

Entre reclamos, dijeron que los cobros van desde los cinco mil pesos cuando ingresan y después es de mil 500 pesos mensuales, y de no pagarlos, reciben castigas severos.