México. 10 de enero del 2021.-El INAH informó que la piedra fue encontrada por habitantes de la comunidad de Hidalgo Amajac, Veracruz, dentro de un terreno de siembra.

Una escultura femenina prehispánica, de casi dos metros de altura, fue encontrada en un terreno citrícola, que sería la primera en su tipo, localizada en la cuenca del río Tuxpan, en Veracruz, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

A través de un comunicado, explicó que la escultura fue hallada completa por los habitantes de la comunidad de Hidalgo Amajac y fueron los expertos del INAH quienes constataron que se trataba de una escultura prehispánica.

La figura está elaborada en roca caliza y mide 60 centímetros en su parte más ancha y alrededor de 25 centímetros de grosor. Debido a su buen estado de conservación se observan sus rasgos, así como su espiga, elemento que permitía contemplarla erguida.

Tiene un rostro pequeño, ojos abiertos y huecos –“los cuales debieron estar rellenos con incrustaciones de obsidiana u otra piedra”–, con un tocado alto, un collar al centro del cual se distingue un adorno en forma de gota, conocido como oyohualli, un torso ataviado con una camisa de mangas largas y una larga falda que llega hasta los tobillos y revela el par de pies desnudos.

La pieza está ligada a la tradición escultórica y a la cultura huasteca que hizo notoria la influencia de la Triple Alianza, lo que la colocaría temporalmente hacia el Posclásico Tardío (1450-1521 d.C.), aunque presenta ciertos rasgos del centro de México, pese a que su ubicación está entre los sitios arqueológicos de Tochpan (Tuxpan) y Castillo de Teayo.

De acuerdo con expertos y autoridades culturales, el hallazgo de esta pieza confirma el papel que tenían las mujeres en la vida política y social de la época, ya que debido a su tocado y un atavío podría pertenecer a la élite.

La escultura representa a una joven mujer de élite, “posiblemente gobernante por su postura y atavíos, más que a una deidad como se han interpretado casi todas las esculturas huastecas femeninas, a las cuales se vincula con la diosa Tlazoltéotl”, de acuerdo con la investigadora del Centro INAH Veracruz, la arqueóloga María Eugenia Maldonado, encargada de la inspección en campo.

“El estilo de la joven de Amajac es similar a representaciones de diosas huastecas de la tierra y la fertilidad, pero con una influencia externa, posiblemente nahua, como se aprecia en el hueco de los ojos para incrustaciones, rasgo que no pertenece a la escultura huasteca clásica, sino más bien a la mexica. Además, el paño que presentan las mujeres huastecas frente a la falda es siempre liso, y en ésta existe un adorno de nudos y listones”