México. 24 de febrero del 2021.-En una carta, el presidente Andrés Manuel López Obrador llamó a la gobernadora, gobernadores, entre ellos Miguel Barbosa Huerta, y jefa de gobierno a pactar un “acuerdo nacional democrático” para que no intervengan en los comicios y denuncien delitos electorales.

Este martes, durante su conferencia de prensa matutina, el jefe del Ejecutivo federal leyó el texto, que enviará a todos los mandatarios estatales, a quienes les prometió respetar las decisiones populares el próximo 6 de junio y les propuso hacer lo mismo.

“Les propongo de la manera más horizontal y respetuosa que establezcamos un acuerdo nacional en favor de la democracia. Por mi parte les manifiesto que actuaré como siempre con absoluta rectitud y en defensa de la soberanía popular”, expone en la misiva.

En este sentido, también les pide “defender la decisión del pueblo” ante delitos electorales, entre los que mencionó el uso de recursos públicos para favorecer a contendientes y el fraude electoral, los cuales –recordó– ya están tipificados como delitos graves.

“Concretamente les exhorto a que no intervengamos a apoyar a ningún candidato de ningún partido, a no permitir que se utilice el presupuesto público con fines electorales, a denunciar la entrega de dinero del crimen organizado o la delincuencia de cuello blanco para financiar campañas, a impedir la compra de lealtades o conciencias, a no traficar con la pobreza de la gente”, enlistó.

También convocó a “no solapar a tramposos o mapaches electorales, a evitar acarreo y el relleno de urnas, la falsificación de actas y todas esas abominables prácticas ilegales y antidemocráticas que deben quedar en el pasado de manera definitiva”.

En su carta, López Obrador hace especial referencia al presidente Francisco I. Madero, cuyo aniversario luctuoso se celebra este martes, destacando que su disposición de aceptar los resultados de las elecciones de gobernadores tras la Revolución, fuese cual fuese el ganador.

A continuación, te presentamos el texto completo de la carta:

“Hoy, 23 de febrero, cuando recordamos tristes y avergonzados el horrendo crimen cometido por déspotas y tiranos en contra del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, me dirijo a ustedes para hacerles, con absoluto respeto a sus personas, investiduras, facultades y autonomías constitucionales, una atenta recomendación con miras a las próximas elecciones y con el más sincero propósito de establecer en definitiva una auténtica democracia en nuestro país”.

“En muy pocos momentos de nuestra historia se ha visto realizado este ideal de la democracia y recuerdo tres: primero, cuando triunfó el movimiento revolucionario y gobernó el Apóstol de la Democracia Francisco I. Madero; luego, en el año 2000, cuando se respetó el triunfo del Partido Acción Nacional y de su candidato a la Presidencia; y recientemente, en las últimas elecciones del 1º de julio del 2018, cuando la mayoría de los ciudadanos decidió apoyar el proceso de transformación que está en marcha para desterrar la corrupción y el régimen de injusticias y privilegios que predominaba”.

“Como es evidente, en la actualidad hay condiciones inmejorables para convertir en realidad esa aspiración histórica de México y establecer una verdadera democracia en nuestro país. El pueblo así lo demanda; hay partidos bien definidos en el terreno político e ideológico, existen instituciones electorales encaminadas a ser cada vez más libres e independientes, como el Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la Fiscalía Electoral, recientemente creada, para combatir delitos que se cometan en esta materia y que ahora están considerados en la Constitución y en el Código Penal como graves, por lo que se castiga con cárcel y sin derecho a salir bajo fianza a quienes violen las libertades políticas de los ciudadanos”.

“Además, y esto es muy importante, se sostiene desde la Presidencia de la República el indeclinable compromiso de respetar y hacer respetar la voluntad soberana del pueblo. Por eso, no tengo duda que en esta gran tarea contaremos también con la más amplia y convencida colaboración de todas y todos ustedes”.

“La historia nos ha enseñado que la estabilidad política no se consigue en ausencia de libertad, ni mediante el puro progreso material. La democracia podrá no traer el cuerno de la abundancia, pero sí produce equilibrios necesarios para evitar que una persona o una minoría se adueñe del poder público y se propicie que la riqueza, en vez de distribuirse con justicia, se concentre en unas cuantas manos. No olvidemos que muchos de los problemas que han dado al traste con el progreso de México se han originado por la corrupción engendrada por el predominio de un sistema político elitista y antidemocrático”.

“En consecuencia, gobernadora, gobernadores y jefa de Gobierno de la Ciudad de México, les propongo de la manera más horizontal y respetuosa que establezcamos un acuerdo nacional en favor de la democracia. Por mi parte, les manifiesto que actuaré como siempre, con absoluta rectitud y en defensa de la soberanía popular, y a esto mismo les convoco a ustedes”.

“Concretamente, les exhorto a que no intervengamos para apoyar a ningún candidato de ningún partido; a no permitir que se utilice el presupuesto público con fines electorales; a denunciar la entrega de dinero del crimen organizado o de la delincuencia de cuello blanco para financiar campañas; a impedir la compra de lealtades o consciencias; a no traficar con la pobreza de la gente; a no solapar a tramposos o mapaches electorales; a evitar el acarreo y el relleno de urnas, la falsificación de actas y todas esas abominables prácticas ilegales y antidemocráticas que deben quedar en el pasado de manera definitiva”.

“Sigamos el ejemplo del gran Francisco I. Madero, cuyo principal aporte se dio precisamente en el terreno de la democracia. En ese aspecto, no hay precedente en nuestra historia, nadie como él ha creído con tanta devoción en la democracia, nadie se ha preocupado tanto como él por hacer realidad ese ideal, que era la más profunda de sus convicciones. Creía con toda sinceridad que, al establecer una república democrática, México podría resolver sus grandes y graves problemas, y avanzar con libertad y justicia hacia la prosperidad”.

“Madero no sólo nos legó el esbozo de este proyecto alternativo de nación que ha debido esperar un siglo a las condiciones para hacerse realidad, sino que dio lecciones de cómo hacerlo en medio de la tempestad; su congruencia en este fundamental asunto se advierte de principio a fin”.

“Todavía estaba en Ciudad Juárez cuando declaró en mayo de 1911 a un periodista estadounidense del The New York World: Al subir yo al poder voy encarnando dos principios; uno de ellos, sancionado ya por la Constitución y que de mi depende que se cumpla, y que es el de la no reelección; otro, el sufragio efectivo. Para lograr este último se necesita reformar la ley electoral, y esto depende principalmente del pueblo, pero yo me voy a constituir en el principal guardián de esa prerrogativa popular, y consideraré que mi principal deber es facilitar la libre manifestación de la voluntad popular, a fin de que las leyes sean genuina expresión de esa voluntad. En una palabra, voy a ser el principal amigo y defensor de las libertades del pueblo; por los momentos históricos por los que atraviesa México, considero secundario todo lo demás”.