CDMX. 18 de marzo del 2020.-
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha informado que 25 millones de empleos en todo el mundo se encuentran en situación de riesgo a causa del Covid-19.

Las consecuencias laborales de la pandemia, explica, podrían combatirse con políticas económicas internacionales como las implementadas durante la crisis financiera de 2008 para tener un impacto menor.

“Esas medidas incluyen la ampliación de la protección social, el apoyo para mantener el empleo (es decir, el trabajo a jornada reducida, las vacaciones pagadas y otros subsidios) y la concesión de ayudas financieras y desgravaciones fiscales, en particular a las microempresas y pequeñas y medianas empresas”, menciona.

Asimismo, la Organización prevé un aumento exponencial del subempleo, ya que las consecuencias económicas del brote del virus se traducen en reducciones de las horas de trabajo y los salarios.

“En los países en desarrollo, es posible que las restricciones al movimiento de personas (por ejemplo, de los proveedores de servicios) y mercancías en esta ocasión anulen el efecto amortiguador que allí suele tener el empleo por cuenta propia.

“Las caídas del empleo también conllevan grandes pérdidas de ingresos para los trabajadores. El estudio estima que éstas se situarán entre 860.000 millones de dólares y 3,4 billones de dólares a finales de 2020. Esto se traducirá en caídas en el consumo de bienes y servicios, lo que a su vez afectará a las perspectivas de las empresas y las economías”, añade.

Por lo anterior, aumentaría la pobreza laboral con una estimación de entre 8,8 y 35 millones de personas en esta condición. La estimación original para este año era una reducción de 14 millones en todo el mundo.

Concluye, que esta situación podría afectar a determinados grupos de manera desproporcionada, y por consiguiente agravar la desigualdad.

Los grupos más afectados son personas con trabajos menos protegidos y mal pagados, en particular los jóvenes y los trabajadores de edad.

“Las mujeres y los migrantes también. Estos últimos son vulnerables debido a la falta de protección y derechos sociales, y las mujeres tienden a predominar en los empleos de baja remuneración y en los sectores afectados