Xalapa, Ver. – La contaminación acústica, derivada de la saturación poblacional, de tecnología y otros factores, provoca que las personas escuchemos cada vez menos y prestemos poca atención a lo que realmente sucede en el entorno.

En respuesta, Eileen Ratchell Martínez González, estudiante de la Maestría en Mediación Artística Interdisciplinar de la Facultad de Artes Plásticas (FAP) de la Universidad Veracruzana (UV), incentiva la creación de objetos y paisajes sonoros, para apreciar de una manera más consciente lo que sucede alrededor.

Esto a través de actividades específicas, como el taller “Abre los oídos: sonidos de mi entorno, creación de objetos y paisajes sonoros”, realizado en el marco del Festival Junio con Ambiente, en el Jardín de las Esculturas, para niñas y niños de ocho a 12 años de edad.

Eileen trabajó desde la percepción sensorial, a través del juego, el uso de la imaginación, la creatividad y la reflexión, con el fin de descubrir y apreciar la riqueza sonora del entorno, para generar consciencia sobre la importancia del sonido medioambiental.

Su idea es resultado del trabajo desarrollado en la Experiencia Educativa (EE) Taller de Arte General, del posgrado que cursa, impartida por Ángel Javier Petrilli Rincón.

La propuesta de la universitaria toma en consideración que actualmente existe un grave problema de contaminación acústica, debido a la saturación poblacional, de tecnología y diversos factores, lo que provoca que las personas escuchemos cada vez menos y se preste menos atención a lo que realmente sucede en el entorno.

“El taller se enfocó en la escucha atenta del entorno, con la creación de paisajes sonoros y de objetos sonoros a partir no solamente del sentido del oído, sino del tacto. Ellos, tocando los materiales y sintiéndolos, conocieron el tipo de sonidos y de sonoridades que pueden crear; a partir de ahí usaron la imaginación y la creatividad para elaborar instrumentos musicales (idiófonos) con diferentes materiales.”

La universitaria comentó que su propuesta responde a que en la actualidad la gente ya no está acostumbrada a escuchar.

Además, el sonido característico de entornos urbanos es saturado y constante, contrario al de ambientes naturales, que tienen un comienzo, un clímax y un término.

“Esto de tener un sonido constante, plano, saturado, es muy característico de los últimos años, de las últimas décadas, por lo mismo, la gente ha perdido un poco la capacidad de escuchar. Además, ya no estamos tan familiarizados con los sonidos de la naturaleza.”

Así, a través de juegos y actividades lúdicas, las niñas y los niños exploraron y buscaron los sonidos que llamaron su atención.

Además, quienes tomaron el taller recrearon paisajes o historias con su cuerpo, de tal forma que no se les impuso una clase, sino que ésta se fue construyendo con base en su sentir.

Con información de Universo