Xalapa, Ver.- En la actualidad, el suministro y disponibilidad de agua es cada vez más complicado debido al crecimiento poblacional. No obstante, los manantiales son una fuente importante y surtidora, sobre todo para comunidades ubicadas por arriba de los 800 metros de altitud.

Preocupados por su protección y conservación, estudiantes de la Licenciatura en Ciencias Atmosféricas, adscrita a la Facultad de Instrumentación Electrónica (FIE) de la Universidad Veracruzana (UV), levantaron un muestreo en tres manantiales de la localidad San Marcos de León, municipio de Xico: El Tubito, Pozo Santo y Úrsulo Galván.

El objetivo principal fue aforar los manantiales, es decir, evaluarlos para saber qué cantidad de agua proporciona cada uno, lo cual abre un amplio campo de investigación que podría involucrar a universitarios de otros programas educativos (PE).

Esta iniciativa, encabezada por Juan Cervantes Pérez, académico de la FIE, forma parte del proyecto “La sequía y los manantiales como surtidores de agua para la población en la zona montañosa central de Veracruz, respaldado por el Programa de Estudios de Cambio Climático de esta casa de estudios.

Arturo Ruiz Cervantes, Alejandra Carmona Huesca, Daniel Barragán Cadena y Alejandra García Alonso, estudiantes de diversos semestres del PE, colaboraron en el estudio que representó un primer acercamiento para saber cuánta agua es la que surte un manantial y por qué es importante para algunos poblados.

“Necesitamos generar este tipo de proyectos para hacer un mejor uso de este recurso y proteger los manantiales”, expuso Juan Cervantes.

Como resultado de la contaminación, comentó que ni en la atmósfera ni en el planeta hay más agua. En el caso de Veracruz, los cambios generados en las condiciones de la atmósfera a nivel estacional colocan a la entidad en dos situaciones contrastantes: de lluvias y sequía.

En el primer caso no hay tanto problema, pero en el segundo, la preocupación radica de dónde y cómo obtener el líquido.

Respecto al muestreo de los tres manantiales, el académico e investigador dio a conocer que las alumnas y alumnos se concentraron en medir algunas variables hidrogeológicas, entre ellas: pH (indica su nivel de acidez o alcalinidad), temperatura, conductividad y oxigenación.

Precisó que el conocimiento de dichos aspectos está relacionado con la práctica de ciertas actividades que pueden llegar a contaminar. Por ejemplo, si en una zona agrícola se echa abono a las plantas, a la papa, al maíz, por citar algunos productos, finalmente tendrán compuestos salinos.

“No se llegaron a hacer análisis químicos, que sería una parte necesaria, pero al menos esto nos da una idea de cómo la actividad humana afecta o no la condición del manantial en cuanto a su grado de contaminación.”

Actualmente, los resultados están en análisis y cuando se den a conocer (en un par de meses) se podrán tomar decisiones sobre su manejo y conservación.

Tanto la disponibilidad de agua como el grado de contaminación son variables que generan aspectos de conservación y de regulación, aseguró.

 

Juan Cervantes, quien imparte la experiencia educativa (EE) Meteorología Básica en primer semestre, explicó que los manantiales nacen a partir del proceso de la precipitación, cuando el agua se infiltra a través del suelo y emana de la superficie del terreno. En su caudal puede llegar a correr hasta un litro por segundo, lo cual equivale a tres mil 600 litros en una hora, y 86 mil litros en un día.

“86 mil litros en un día es mucho, considerando que hay poblaciones de otras partes del país que deben recurrir a otras fuentes de agua como son los pozos, que cada vez están a una mayor profundidad, hasta 200, 300 o hasta 800 metros.”

En ese sentido, también externó la necesidad de involucrar a estudiantes y académicos de otros campos de conocimiento, principalmente de las Licenciaturas en Ingeniería Química, Arquitectura o Geografía.

Como presidente de un Consejo de Cuenca, de los cuales existen 26 a nivel nacional, conformados por diferentes sectores de la sociedad civil y encargados de apoyar a la Comisión Nacional de Agua en la toma de decisiones para la conservación de dicho recurso, agregó que este proyecto permite integrar a estudiantes universitarios con el fin de que sientan y palpen la problemática.

De igual forma, la UV colabora en un proyecto conjunto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde a través de algunas propiedades del agua se sigue su trayectoria.

“Si bien el agua precipita, se infiltra y viene a salir a un manantial, es importante saber dónde está infiltrando, pues a partir de ahí se propondría una legislación adecuada para proteger esas zonas de recarga. Eso nos permitiría determinar cuánta agua se puede o no utilizar para no afectar el ciclo hidrológico”, apuntó.

Aunque este estudio se considera un primer acercamiento, aún queda mucho por analizar al respecto.

“Lo hicimos en temporada de lluvias, habrá que hacerlo en temporada de secas para ver cuánto baja el caudal e invitar a personas de otras áreas, de ciencias sociales, de ciencias de la salud, es todo un campo de investigación que se abre en este caso.”

Estudiantes realizaron 14 visitas para análisis de los manantiales

Para el desarrollo del estudio, los estudiantes realizaron un total de 14 visitas a los afluentes, entre septiembre y octubre de 2023.

Arturo Ruiz Cervantes, de octavo semestre, ingresó a este PE por el interés de conocer más sobre el pronóstico del tiempo y aeronáutico; pero, en su formación profesional, ha descubierto muchas ramas que abarcan las ciencias atmosféricas.

El año pasado recibió la invitación del académico Juan Cervantes para incorporarse al proyecto. Cada sábado acudían a realizar los muestreos, apoyados de unos instrumentos como pHmetro, oxímetro y conductímetro.

Guiados por el profesor, su labor consistió en medir el tiempo en que se llena un balde del agua del manantial. Luego, con el pHmetro medían el grado de acidez del agua; con el oxímetro, la oxigenación; y con el conductímetro, la conductividad eléctrica del líquido.

Los resultados fueron registrados en una base de datos y se compararon con los de los otros dos manantiales.

Gracias al acercamiento y diálogo con los habitantes de las localidades al momento de que iban a llenar sus garrafas de agua para uso doméstico, supieron que esos afluentes siempre han existido, tampoco se han secado y mantienen un buen flujo de agua.

 

“Cada vez hay más escasez de agua, en un futuro esos manantiales serán una fuente muy importante que abastecerá a esa región, considero que aún no hay muchos estudios que abarquen esa rama, es un campo oculto que falta por estudiar.”

Daniel Barragán Cadena está por ingresar al cuarto semestre del PE. Cuando lo invitaron a sumarse al proyecto no dudó en hacerlo por su afán de adentrarse en nuevos temas, y más porque es un área poco explorada.

“Es un tema interesante que te atrapa por la importancia y afectaciones”.

Con base en el cálculo y muestreo, tomando en cuenta el tiempo de llenado, volumen y altura del cilindro, se obtuvieron datos que serán de mucha ayuda, dijo, pues también se observó y comparó si había una disminución o comportamiento diferente del manantial, con relación a las siguientes visitas.

“Este proyecto me dejó muchos conocimientos, sobre todo en la utilización de los aparatos, porque aún no cursamos la EE Instrumentación Meteorológica, no teníamos ese acercamiento ni de cómo emplearlos”.

No menos importante para Daniel fue investigar acerca de los manantiales, su comportamiento, cómo calcular los flujos de agua y qué variables los afectan.

Aún recuerda que ingresó a la licenciatura con la intención de especializarse en ciclones tropicales, pero con este trabajo se dio cuenta de que el PE abarca más.

“El objetivo de estos proyectos es ayudar a la población y que todo lo que hagamos valga el esfuerzo”.

Por su parte, Alejandra García Alonso, de noveno semestre, comentó que hoy en día trabaja en su proyecto de tesis relacionado con la vainilla. No obstante, se sumó a este estudio para expandir sus conocimientos.

 

“Es muy preocupante el tema de la sequía, vemos el caso de la ciudad de Monterrey. En el estado de Veracruz no es tan grave el problema, pero vamos para allá si no hacemos algo, si no investigamos, va a llegar un punto de quiebre”.

Comentó que también es necesario hacer un muestreo en época de sequía, durante este periodo hay menos volumen. “En la época que fuimos no había llovido en dos o tres semanas, y sí se veía reflejado, la caída era intermitente”.

Alejandra Carmona Huesca está por iniciar el cuarto semestre; conoció a Juan Cervantes Pérez en la EE Meteorología Básica.

Al ingresar a la licenciatura deseaba aprender más de los mesociclones o tormentas en tierra. Al igual que sus compañeros, supo que había un campo más extenso que sólo dichos meteoros.

En el proyecto también colaboró en el muestreo y uso de los instrumentos meteorológicos. A partir de esta experiencia, está dispuesta a continuar por esa ruta de estudio.

“Es importante hacerles saber a los habitantes de esta zona qué tan potable es el agua que consumen, aunque tengan un suministro de agua se ve que utilizan el manantial de forma diaria para uso doméstico, no lo ven como algo más, sino que dependen de él.”

Su asombro surgió al constatar que los tres manantiales pueden abastecer a una población.

“Me da curiosidad pensar que algunos manantiales ya no pueden ser usados a causa de la contaminación.”

Con información de Universo