Xalapa, Ver. 26 de enero de 2021.- Un estudio realizado “in vitro e “in vivo”, con modelos animales en laboratorios de Francia y Estados Unidos, reveló que un fármaco, utilizado como antitumoral, reduce la carga viral del virus SARS-CoV-2.

Se trata de la Plitidepsna, que es comercializada con el nombre de Aplidin, medicamento que es producido por la empresa española Pharmamar, el cual demostró una disminución del 99 por ciento de las cargas virales del Covid-19.

Los resultados, publicados en la revista Science, revelan que la Plitidepsina es, hasta ahora, el compuesto más potente contra el nuevo coronavirus, por lo que se sugiere probarlo en ensayos clínicos ampliados para el tratamiento de la Covid-19.

Los investigadores indicaron que la actividad antiviral de la Plitidepsina contra el SARS-CoV-2 se produce mediante la inhibición de una conocida diana (la eEF1A)”.

En las pruebas “in vitro” el fármaco demostró una fuerte potencia antiviral, en comparación con otros antivirales contra el SARS-CoV-2, y además con una toxicidad limitada, mientras que en dos modelos animales diferentes, infectados con el coronavirus, el ensayo demostró la reducción de la replicación viral, y se comprobó una disminución del 99 por ciento de las cargas virales en el pulmón de los animales tratados con Plitidepsina.

La publicación de la revista Science señala que la Plitidepsina actúa bloqueando la citada proteína (a eEF1A), que está presente en las células humanas, y que es utilizada por el SARS-CoV-2 para reproducirse e infectar a otras células.

Los resultados revelan que el Aplidin tiene una actividad 80 veces mayor que el Remdesivir en el modelo de célula de pulmón humano.

Finalmente, el estudio asegura que el perfil de seguridad del Aplidin está bien establecido en humanos y que las dosis bien toleradas de este medicamento que se han utilizado en el ensayo clínico contra la Covid-19 son incluso más bajas que las utilizadas en estos experimentos.

La investigación fue realizada por la española PharmaMar y los laboratorios de los investigadores Kris White, Adolfo García-Sastre y Thomas Zwaka, en los Departamentos de Microbiología y de Biología Celular, Regenerativa y del Desarrollo, en la Icahn School of Medicine del Monte Sinai (Nueva York); así como por los científicos Kevan Shokat y Nevan Krogan, en el Instituto de Biociencias Cuantitativas de la Universidad de California San Francisco, y de Marco Vignuzzi, en el Instituto Pasteur de París.