México. 10 de febrero del 2021.-Muchas universidades del país atraviesan por una profunda crisis, algunas tienen deudas millonarias que han puesto en riesgo el pago de la nómina al personal académico y administrativo, otras como la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), ni siquiera ha pagado las obligaciones ante el INFONAVIT.

La crisis se recrudeció en diciembre del año pasado. También se cuestiona el desempeño de las tareas sustantivas, afectadas no sólo por la ausencia de fondos para llevar a cabo investigación científica, publicaciones, apoyo a estudiantes y profesores, la lista es larga. Muchos de estos problemas están asociados a la conducción de las universidades donde las autoridades han hecho un manejo opaco de los recursos, sin compromisos y falta de visión. Un diagnóstico financiero y académico mostraría de manera más precisa que muchas de las universidades se convirtieron en botín de funcionarios públicos que colocaron rectores a modo.

La historia se repite en todas las universidades de las entidades federativas. El caso de Chiapas no ha sido la excepción, el desplazamiento de la academia por la política ha impactado en el manejo académico y financiero de nuestras universidades, se nombran a rectores sin peso moral y académico que terminan por vaciar a la universidad de su contenido sustancial y su compromiso con una sociedad que necesita con urgencia espacios para miles de jóvenes que no pueden estudiar fuera del estado.

En este contexto, la UNICACH se encuentra en un proceso de elección de nuevo rector, en el cual se han inscrito 22 candidatos. Un número extraordinariamente grande, inédito, que no deja de llamar la atención. Los candidatos habrán de exponer sus motivos que los llevó a competir en este proceso ante los miembros de la H. la Junta Directiva, previsto en la convocatoria. Independientemente de la motivación de los candidatos y de su respuesta, hay algo que los universitarios no debemos perder de vista: la necesidad de que la H. Junta Directiva cumpla a pies juntillas con lo estipulado en la Ley Orgánica, artículo 18, fracciones III y IV, relativo a la ponderación del grado académico y reconocidos méritos académicos y sólida trayectoria; así como las disposiciones del Estatuto General, en sus artículos 42, fracciones I y II, que enfatiza sobre los “méritos y la trayectoria académica y profesional del aspirante”; de particular importancia es el artículo 44 que resume lo anterior y mandata a la Junta Directiva a elegir al “candidato que reúna los mejores méritos académicos y administrativos”.

La Universidad requiere con urgencia su dignificación, me atrevo a decir que nuestra institución ha retrocedido 10 años por las malas administraciones. Por eso es apremiante recuperar el espíritu de su creación y de sus primeras autoridades. Hoy más que nunca, en un entorno de crisis económica y pandémica es necesario hacer crecer las instituciones y desterrar la cultura de la mediocridad en la que las han conducido. Chiapas se merece estar en la ruta de la Cuarta Transformación.

Se requiere con urgencia de una universidad sustentable y comprometida con la sociedad chiapaneca, donde los jóvenes encuentren una opción formativa de alta calidad con incidencia en su entorno inmediato, en Chiapas y en el país. Es tiempo que la comunidad universitaria participe de manera más activa en los destinos de la UNICACH. La Universidad puede y debe contribuir sustancialmente a construir el futuro de los jóvenes.

La elección del nuevo rector es la gran oportunidad para enderezar el rumbo de la UNICACH y colocarla en el sendero del desarrollo, en el que siempre debió haber estado.

Quien tome las riendas de la universidad deberá tener capacidad de conducción y visión de horizontes de futuro, con lo que se podrá detener tanta opacidad y destrucción impune. La elección de rector no es cosa menor, más allá de las aspiraciones legítimas de todos los aspirantes.