México. 25 de noviembre del 2021. – El litigio que el gobierno mexicano ha interpuesto en Estados Unidos por comercio negligente en contra de 11 empresas fabricantes de armas busca, en última instancia, alcanzar y fomentar la paz en la región, aseguró el consejero jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Alejandro Celorio.

“¿Qué tiene que ver la ciencia, la tecnología, la paz y el litigio que ha emprendido el gobierno de México contra el tráfico ilícito de armas? Tiene que ver todo. Estamos demandando, como gobierno de México, a 11 empresas estadunidenses que, por sus actuaciones y omisiones negligentes e ilícitas, facilitan el tráfico ilícito de armas a nuestro país.

«Nuestra región está golpeada por el flagelo del tráfico ilícito de armas”, sostuvo durante su participación en el conversatorio con galardonados del Premio Nobel en América Latina “Unidos en la Diversidad”.

Por su parte, el canciller, Marcelo Ebrard, reiteró que a pesar de las dificultades que implica, sobre todo en la época actual donde se viven una serie de cambios en la política mundial, México promueve la paz de manera consiste en el escenario internacional.

«Es muy complejo alcanzar la paz entre las naciones, más en esta época en donde hay un cambio geopolítico en el mundo (…) Siempre ha sido una preocupación permanente la paz (…) México es un promovente primordial, consistente, de la paz», detalló.
En ese sentido, el canciller subrayó que México siempre ha tratado de fortalecer las instituciones multilaterales, “somos uno de los países más activos en ello: desnuclearizar América, el Tratado de Tlatelolco, muy recientemente las iniciativas en contra de la negligencia de la industria armamentista”.

En su turno, el embajador de la Unión Europea en México, Gautier Mignot, aseguró respecto a los retos que implica la paz en el mundo, y especialmente en Europa, que aún existentes amenazas y peligros de parte de países que creen en la guerra, la fuerza y la dominación, sin mencionarlos directamente.

“Vivimos en medio de peligros, de amenazas, con otras potencias que creen más en la fuerza y en la dominación, incluso en la guerra que en la paz, incluso en el continente europeo donde la tarea de la paz mas allá de las fronteras de la Unión Europea sigue siendo una obra frágil y por consolidar”, explicó.
Mignot abundó que un dilema al que se enfrenta el mundo para alcanzar y mantener la paz es cómo ser un actor creíble y autónomo a nivel de seguridad y defensa, refiriéndose en particular a la Unión Europea, sin alimentar el crecimiento de tensiones y la carrera armamentista.

“Poder hablar de tú a tú con otras potencias y buscar caminos de entendimiento pacífico. Diciendo eso no quiero, por supuesto, criticar a los apóstoles de la paz o menos aún tacharlos de ingenuos como a veces hacen algunos. Esos apóstoles de la paz son imprescindibles, son la expresión de la conciencia de la humanidad y recuerdan a los pueblos y a los gobiernos, incluso a los más reacios a este mensaje, que la paz debe siempre prevalecer”, enfatizó.

Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992, reiteró durante el conversatorio, en el cual también participó Edmundo de Alba Alcaraz, quien también recibió el galardón, pero en 2007, que lo más importante de la paz es el equilibrio que estamos obligados a construir en nuestro entorno.

“En cualquier lugar donde estamos, la decisión de hacer que nuestro rol, nuestra vida, nuestra enseñanza sea facilitar el diálogo, facilitar el acercamiento entre personas, entre culturas, facilitar el acercamiento entre identidades, entre pueblos, entre grupos étnicos, pero también acercarnos a nuestro ser, nuestra especie humana donde quiera que esté”, sostuvo.