México. 06 de julio del 2021.- Los cubos de pollo, son casi indispensables para darle un poco más de sabor a caldos, guisos, sopas y comidas del día a día en la cocina mexicana. Sin embargo, pueden resultar mucho más dañinos de lo que crees.

Y es que la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) ha advertido en diversas ocasiones acerca de su alto consumo, que representa un gran riesgo de salud por sus componentes, especialmente para aquellas personas con hipertensión.

En la Revista del Consumidor en el mes de julio, la PROFECO volvió a exhortar a cambiar el consumo de los cubos de pollo y tomate para sazonar, por su alto contenido de sal.

Para ser exactos, los prácticos cubitos de pollo contienen:
Sal yodada, azúcar, fécula de maíz, glutamato monosódico, proteína vegetal hidrolizada, grasa de res, carne y grasa de pollo (4%), cebolla, extracto de levadura, dóxido de silicio, ajo, agua, perejil, ácido cítrico, inosinato disódico, pimienta, colorante natural (achiote) y colorantes artificiales (amarillo 5), entre otros ingredientes.

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Glutamato monosódico

Pero el ingrediente que más destaca por causar daños a la salud, es el glutamato monosódico, pues según investigadores de la salud, el glutamato monosódico o E621 daña el sistema nervioso y sobre estimula a las neuronas llevándolas a un estado de agotamiento, y algunas eventualmente morirán como consecuencia de esta estimulación artificial.

 

Además, que los niveles de glutamato en la sangre sean más altos contribuye a malestares físicos.

“Su uso (el del glutamato) es controvertido, ya que se le relaciona con cuadros de dolores de cabeza, sudoración, opresión en el pecho, ardor en la boca y mareos”, precisó la PROFECO, en la publicación de julio.

¿Cómo puedo sustituir los cubos?
Según sugiere la PROFECO, una opción más saludable consiste en tener guardado en el refrigerador un caldo de huesos de pollo, el cual contiene colágeno, aminoácidos y proteínas buenas para el organismo.

La preparación es muy sencilla:

Debes hervir dos huesos de pechuga de pollo junto con dos hojas de yerbabuena, un trozo de cebolla mediano, un diente de ajo, sal y dos litros de agua.
Dejas que hierva todo durante 10 minutos
Reposar la mezcla hasta enfriarse
Guardar en el refrigerador para su uso posterior

De esta manera, puedes optar por algo más saludable e igual de rico para potencializar el sabor de tus sopas, guisos y comidas de todos los días, cuidando tu salud y la de tu familia… ¡Inténtalo!